Mulay Ismail levantó Meknes de la nada. Esta ciudad fue su obsesión. Miles de esclavos y prisioneros cristianos levantaron kilómetros de bastiones, puertas monumentales, arsenales gigantescos, graneros… como para una boda.. Pero era él quien dirigía y vigilaba personalmente las obras. A veces incluso cogía el pico y se ponía a golpear las piedras para dar ejemplo. Otras veces, en lugar de las piedras, golpeaba las cabezas de los obreros negligentes, con una finalidad igualmente edificante. La ciudad aun conserva un aire sobrecogedor. Los inmensos muros de los palacios, hoy sumidos en el abandono, parecen quejarse. Durante su construcción, los cadáveres de los ajusticiados y de los esclavos que morían en la obra eran utilizados como cimientos de las murallas y su sangre se mezclaba con el mortero. Ahora sus lamentos se dejan oír en el silencio de la noche, entre los vestigios de esas ruinas que evocan el poderío de aquel terrible sultán y el sufrimiento de su pueblo.
Precioso Blog y enhorabuena por Onil y Empatía... Me he reido y he disfrutado un montón. Un saludo.
ResponderEliminargracias, joaquin
ResponderEliminaroye, tu tenias un hermano en el cine club de deusto, no?
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ResponderEliminarstill tempted to say: really good!
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Anda, si había una contestación a mi saludillo del 27 de Noviembre... No esperé contestación, y perdiendo el tiempo por internet en Junio voy y veo que entonces agradecías mis enhorabuenas... Pues de nada, Aventurier.
ResponderEliminar¿Deusto? ¿Un hermano? No, ninguno de mis hermanos estudió en Deusto. Debes confundirte.
Pero casualmente yo sí estudié en Deusto y, lo que es la vida, también anduve metido en el CineClub que Amaba el Cine y la Mantequilla. ¡Qué casualidad!