domingo, 23 de agosto de 2009

Samos


Sigue el aventurero su particular peregrinaje por Galicia. Ya desvia su ruta del camino de Santiago, pero antes hace una parada en la gran abadia benedictina de Samos, a escuchar los ecos del milenario gregoriano resonando en el angosto valle.

Decia el Padre Feijoo, que fuera abad de este monasterio que “tan recogido, tan estrecho, tan sepultado está entre cuatro elevados montes, que por todas partes no sólo le cierran mas le oprimen, que solo es visto de las estrellas cuando las logra verticales”.

En el dibujo, la capilla del ciprés, celda monástica del siglo IX, núcleo original del monasterio y una de las pocas muestras de arquitectura mozárabe en Galicia.


3 comentarios:

  1. Y sabes si se pueden pasar días en el monasterio? si alquilan celdas?

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  3. pues seguro que tenian un albergue para peregrinos, pero me parece que tambien se podia ir a pasar alli una temporada, aunque igual te hacen levantarte a las 5 de la mañana para los maitines

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