
Dejadme ahora que os cuenta algunas leyendas, de esas que mezclan religión y folklore y que tanto abundan por Sevilla.
En la antigua calle Cristo del Calvario, está situada la iglesia de la Magdalena. Allí, entre otras esculturas memorables, hay una talla del siglo XVI de la Virgen del amparo, labrada por Roque Baduque.
En cierta ocasión, un ladrón robó la corona de esta Virgen, pero se le quedó adherida a la mano, como si la hubiera metido en un balde de loctite, de tal forma que no había manera de despegársela. Hubo de acudir al arzobispo con el propósito de restituirla y manifestar sincero arrepentimiento de sus pecados, y solo entonces pudo separararse de la corona.
Los curas siempre inventando historias increíbles
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