
En la entrada de la bahía de Cienfuegos, se encuentra el Castillo de Jagua, construido en 1754 para evitar las incursiones piratas en la ensenada.
Cuentan que en sus almenas, algunas noches se aparece el espectro de una hermosa dama ataviada con un manto azul, a cuyo encuentro sale un ave negra de gran tamaño.
Durante mucho tiempo los soldados se negaban a hacer la guardia por temor a encontrarse con el fantasma, el alma errante de la esposa del conquistador español Juan Castilla Cabeza de Vaca, enterrada en una de las bóvedas del castillo.
Total, que un joven alférez se presentó voluntario para hacer la guardia y estaba el hombre allí tranquilamente y la guarnición durmiendo, cuando en mitad de la noche se escuchó un grito aterrador. Un poco fastidiados por el sobresalto pero intrigados por ver que ocurría acudieron y se encontraron al muchacho desmayado y a su lado una calvera, una espada rota y un manto azul.
El alférez recobró el conocimiento, pero no la razón: había enloquecido para siempre, así que nunca pudo explicar lo ocurrido.
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