Aunque el temporal de frio arreciaba, mi decisión de ascender al Pagasarri era firme. Desafiando a la intensa nevada, acometí la empresa, como un anciano desdentado dirigiendose al Narayama, acompañado unicamente de un maltrecho cayado.Muchas fueron las penosidades del camino, pero a cada paso que daba mayor era mi determinación.
Cuando consegui hollar la cumbre, la tormenta amainaba y la nieve caía ya lentamente sobre mi corazón . Alli arriba, en la cima de la montaña sagrada, recogido en la soledad de mis pensamientos, el recuerdo de tu sonrisa me inspiró este haiku:
Caerá la nieve
sobre tus comisuras
y mis varices
ah, y en el camino me encontre con el critico Larrauri, que conmovido por mi exiguo equipamiento, me prestó unos guantes
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