domingo, 24 de junio de 2012

Grañon


Llego a Grañón con cierta prevención, despues de haber leido el episodio narrado en la entrada anterior, y con el prejuicio de haber dado algún crédito al dicho de "Grañón, en cada casa un ladrón".


Sin embargo, debo decir que conservo un grato recuerdo de mi fugaz paso por Grañón. Tiene un albergue de aire medieval, adosado a la iglesia, y me tomé un desayuno que me supo muy bueno. Recuerdo con especial cariño a unas peregrinas nórdicas. Vestían unos minishorts de esos que, de puro cortos, dejan asomar por sus confines la funda de los bolsillos, y hacen mas llevaderas las penurias del camino. Mas llevaderas para las peregrinas, quiero decir. Por su comodidad.

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