viernes, 10 de agosto de 2012

Sabrosura

Fuimos a unos puestos de comida callejeros, cerca de Quianmen. Los olores eran agrios y espesos. Penetrantes y persitentes. Una vez que se instalaban en la pituitaria era difícil eliminarlos.

Pero si para el olfato era una experiencia impactante, para la vista y el gusto resulta sobrecogedor: serpientes retorciendose, arañas tostadas, caballitos de mar churruscados, gusanos fritos, escorpiones vivos ensartados en un palo…

Uno de los tenderos agitando una brocheta en cada mano, nos ofrecía sendos manjares: "dog & cat".

Yo tengo la sospecha de que toda esta casqueria de entomólogo no es mas que un reclamo para los turistas y que los chinos jamas comerían esas guarradas. Creo que ellos mismos alucinan cuando nos ven probando esos bichejos nauseabundos. “Estan locos estos extranjeros. Si les pones delante un trozo de neumático y les dices que es algo típico, tambien se lo zampan” parecen murmurar entre ellos.


6 comentarios:

  1. Qué bueno que nos cuentes tus viajes por China y qué bonitos dibujos!!

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  2. Qué bueno que nos cuentes tus viajes por China y qué bonitos dibujos!!

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  3. ¿podría contarnos el viajero morrocotudo si vió guardias rojos? Y, ¿vio de cerca la Ciudad Prohíbida? ¿Es cierto que Pu Yi, el último emperador chino, trabajó allí como jardinero?

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  4. Podía, "El Aventurero", contarnos algo? Parece que se le indigestó la cucaracha.....

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