jueves, 20 de septiembre de 2012
Barco de piedra
La emperatriz Cixi tenia una gran habilidad política, pero usó su poderío mas para ayudarse a sí misma que para ayudar a China, y su mala administración económica provocó el declive de la Dinastía Qing. Tenia esa costumbre, tan común entre los gobernantes de entonces y de ahora, de usar el dinero del Estado como suyo propio. Se gastó una fortuna en joyas y antigüedades y construyó palacios grandiosos, jardines y lagos, muy extravagantes en su momento teniendo en cuenta que China estaba en bancarrota.
A pesar de su visceral, aunque bastante justificado, rechazo a todo lo extranjero, abrió un par de cuentas en dos bancos de Londres, donde ingresó 8,5 millones de libras esterlinas del momento, por si venian mal dadas.
Para la reconstrucción del Palacio Verano eran necesarias tales inversiones económicas que la emperatriz ordenó el desvio de los fondos previstos para modernizar la Marina. Como consecuencia, en la posterior guerra con Japon, en 1900, la fuerza naval China fue rapidamente aniquilada por los nipones.
Lo que sí quedó a flote fue el suntuoso e inutil barco de piedra que usaba para mirar su imagen reflejada en la aguas de su Palacio de verano. Irónico capricho construido con los fondos que hubieran evitado que el resto de sus barcos acabaran en el fondo del mar.

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