Aunque mi mensaje de fraternidad estaba a disposición de cualquiera que le interesara, quise que hubiera un núcleo mas cercano con quien poder intercambiar experiencias en profundidad, donde el Amor universal fluyera de una manera natural y sin injerencias.
Organizé un exhaustivo proceso de selección para que solo los mas aptos espiritualmente pudieran acceder a ese círculo íntimo. Yo fui el primer sorprendido en constatar una curiosa coincidencia: que todas las aspirantes seleccionadas eran mujeres jóvenes y físicamente agraciadas. La maravillosa capacidad de crear vida, ese poderoso potencial creativo, fue quizas lo que me hizo inclinarme por estas candidatas, en prelación sobre otros colectivos, aparentemente menos atractivos, como el de los viejos zarrapastrosos aerofágicos, por poner un ejemplo.
En nuestra Comunidad de la felicidad duradera, que algunos malintencionadamente tildaron de secta, partíamos del principio de que el equilibrio emocional no está reñido con una imagen pulcra y agradable. Por eso la primera medida que adopté, a fin de poner orden en mis heterogeneas tropas, fue diseñar vistosos y elegantes uniformes, que hicieran lucir a mis acólitas en todo su esplendor.
Bien es sabido que yo no preciso mas bienes materiales que un humilde mendrugo de pan y un camastro donde reposar mis cansados huesos, pero las muchachas llevan otro tren de vida, conforme al ajetreo de su juventud.
Desgraciadamente con el exiguo patrimonio de las discipulas no podíamos garantizar la viabilidad económica del proyecto, asi que una vez registrados sus bienes a mi nombre, tuve que mandarlas al limosneo. A las que mostraron mayor sensibilidad musical las agencié unos violines orientales y les puse a interpretar piezas de opera china a la puerta de las pagodas, donde conseguían generosos óbolos, que yo administraba con criterios de austeridad y racionalidad. Y si algun remanente pasó a ingresar mis cuentas, como pretenden ciertas insidias mediáticas, fue para mejor proveer ante hipotéticas adversidades futuras.
Por qué será q auguro un best seller d este anticipo d estas memorias d un interino maduró en la china dl ocaso occidental??!!!! Sigue deleitándonós!!!!!
ResponderEliminarAmaia
Brillante...Sumamente brillante.
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ResponderEliminarComo gestor de grupos selectos no tienes precio... Pena que haya tantas envidias entre asalariados mediáticos. ¿No te tentó la idea de importar alguna de las muchachas y colocarla a la puerta de la Catedral del Botxo? Itziar
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