El Templo del Cielo es el máximo exponente que ha quedado del arte Ming. Se sitúa al sur de Pekín y estuvo dedicado a las ceremonias imperiales de oración y ofrendas de sacrificios a los Dioses del Cielo y la Tierra. Hoy en día, el sitio ha pasado de ser un conjunto de templos-altares a convertirse en uno de los mayores parques públicos de la ciudad, con sus 2,7 millones de m² de superficie total. Una zona de esparcimiento donde los jubilados se juntan para cantar y los niños vuelan sus cometas.
Entre sus sobresalientes singularidades, destacan los efectos acústicos que se producen en sus distintos espacios. El eco de la Terraza del Triple Eco, o la Terraza de los Truenos a Oídos del Cielo, se produce al subir al Salón de las Rogativas por las Cosechas. Para subir al Templo hay tres terrazas con nueve escalones. Si damos una palmada en la primera terraza, nos devuelve su eco. Si damos una palmada en la segunda terraza nos devuelve dos ecos de las mismas. Y si hacemos lo propio en la tercera, se nos devuelve el eco de tres palmadas.
En otro extremo del conjunto se encuentra el Muro del Eco, una pared curva que rodea el Templo de la Bóveda Imperial. Cuando uno habla o susurra frente la pared, la superficie lisa refleja la voz haciéndola rebotar sucesivamente en la pared y llegando claramente al extremo opuesto del muro, a pesar de tener una distancia de 60 m y construcciones en medio. En la antigüedad se solía asociar el fenómeno a la idea de una comunicación entre el Cielo y el ser humano. En este espacio de recogimiento eintrospección, los turistas berreamos a voz en grito, para ver a quien se le oye mas y mejor.
Hay aun un ultimo efecto acústico en el Altar del Cielo. Una gran plataforma redonda escalonada y rodeada por un muro cuadrado. Consiste en tres terrazas concéntricas rodeadas de balaustradas de mármol blanco. Cada grada es rodeada por una barandilla de piedra esculpida. En el centro exacto del nivel superior, hay una piedra de mármol redonda y un poco elevada. Es conocida como la Piedra del Corazón del Cielo y es considerada de buena suerte tocarla. Si uno se sube a ella y habla en voz baja, sus susurros se magnifican y se oyen en voz alta, como respuestas provenientes de todas partes, órdenes sagradas provenientes del mismo cielo, según los antiguos

para los amantes de lso numeros, acabo de hacer la vsita nº 188888
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