Antes de dirigir el Shaolin, Bhodhidharma ya gozaba de notable prestigio. En el año 527 D.C.E., llegaba a China, a la provincia de Guangdong, procedente de la India.
Habia mucha expectación por conocer la nueva forma de budhismo que practicaba, llamada Da Xing, asi que un gran numero de personas se congregó a escuchar sus enseñanzas. Bhodhidharma vió a la multitud y en lugar de hablar, se sentó y empezó a meditar por varias horas. Cuando terminó se levantó y se fue sin decir una palabra.
Este laconismo entusiasmó a la parroquia y especialmente a un joven militar, llamado Shen Guang, que decidió seguirle alla a donde fuera, con la esperanza de que lo tomara como discípulo. Durante trece años siguió sus pasos, le atendió y le procuró el sustento material necesario para sobrevivir, pero Bhodhidharma, que era muy suyo, ni le miraba ni le respondía cuando le hablaba.
Hasta que un día de invierno Shen Guang se hartó. Estaba fuera en la nieve, tenía frío y se empezó a enfurecer. Levantó una bola de nieve y se la arrojó al maestro. Esto despertó de su meditación a Bhodhidharma, que dirigió su mirada a Shen Guang. Con irá y frustración Shen Guang le preguntó cuando iba a comenzar a enseñarle.
Bhodhidharma le respondió que le enseñaría cuando nieve fuera roja. Al oír esto algo se iluminó en la cabeza de Shen Guang. Tomo su espada y se corto su brazo izquierdo, y empezó a sacudir el brazo cortado con su mano derecha, la sangre que caía tornó roja la nieve. Al ver este dantesco espectáculo, Bhodhidharma sintió ablandarse su corazón. Asintió con la cabeza y aceptó a Shen Guang, como discípulo.
Esta es la razón de que los monjes Shaolin se saluden con una sola mano.

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