Llega el peregrino al Alto de Erro con la lengua fuera. Cansado, hambriento y sediento. Asi que agradece bastante encontrarse con esta furgoneta, bar ambulante, donde puede solventar las tres carencias. Come un bocadillo, bebe una caña y descansa un rato.
Cuando pasé por ahi habia una mejicana, una noruega y dos coreanos, improvisando una torre de Babel en la montaña navarra.

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