
Caminando entre los robles de
Sorginaritzaga,
umbrio paisaje de claras reminiscencias brujeriles, me topo con un crucero en un claro del bosque.
Esta cruz, me dicen, señala el lugar donde está enterrado Roldan, el mas grande caballero de Francia y sobrino de Carlomagno, muerto en la batalla de Roncesvalles, en uno de los lances mas celebrados de toda la Edad Media.
El emperador Carlomagno, habia atravesado los Pirineos para ocupar Zaragoza. Pero al llegar, por un cambio en la política de alianzas, se encuentra una resistencia inesperada y se ve obligado a renucniar a la plaza. Debe regresar a Francia para sofocar la revuelta sajona, pero como esta frustrado y furioso, de camino decide arrasar Pamplona a sangre y fuego, para desquitarse y darle una alegria al cuerpo .
Esa trropelía no habría de quedar impune y poco despues, en el paso de Roncesvalles, la tropas carolingias sufrierían una fatídica emboscada . Las tribus vasconas atacaron la retaguardia del ejercito franco, descalabrando las huestes de Roldan y los doce pares de Francia. Cuando el caballero Roldan se decide a hacer sonar su olifante de marfil, para avisar al emperador, era ya demasiado tarde. El valle estaba ya teñido de sangre.
Viendose perdido, antes de morir intenta romper su espada Durandarte, para evitar que caiga en manos enemigas. Pero la espada, que lleva incrustado en su empuñadura un diente de san Pedro, se resiste y parte la roca.
Estos episodios se cantaron en el más importante poema de la literatura épica medieval, la Chanson de Rolland, aunque para resaltar la magnitud heroica de su protagonista y el potencial destructivo del enemigo, sustituyeron a un puñado de vascos montaraces, armados con piedras, por 400.000 sarracenos sanguinarios, con sus cimitarras afiladas para la guerra santa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario