Pero si algo destacable tiene Puente la Reina es el puente de la reina, valga la redundancia, uno de los ejemplos de románico civil más señoriales de la ruta jacobea. En él confluyen el camino artagonés y el francés.
Sobrio y elegante, tiene 110 metros de largo y cuenta con 7 arcos de
medio punto, el más oriental bajo tierra. Entre los arcos se abren unos
arquillos, a modo de respiraderos, que aligeran la estructura y permiten que discurra el
agua cuando el Arga baja crecido.
Fue levantado en el siglo XI, al parecer, por iniciativa de doña Mayor, esposa de Sancho III de Navarra, o doña Estefanía, mujer de García
Nájera, o alguna de aquellas reinas navarras, que ceñían enjoyadas coronas sobre sus
rubias cabelleras, pero para comer el cuto asado se apañaban mejor con las manicas que con la cuberteria de plata.

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