En Puente la Reina, villa medieval fundada en el siglo XII por
Alfonso I el Batallador, se funden las dos vías principales del Camino de
Santiago, la francesa y la aragonesa, según se venga de Orreaga/Roncesvalles o
de Somport. A lo largo de la calle mayor descubriremos joyas arquitectónicas como las iglesias del Crucifico, Santiago y San Pedro, cada una con su cosa.
La iglesia del Crucifijo está presidida por una insólita cruz de
madera en forma de "Y". Según cuentan, fue donada en el siglo XV por unos peregrinos alemanes que la trajeron a
cuestas desde las lejanas montañas germánicas.
En la iglesia de
Santiago, destaca la talla policromada de Santiago apóstol, denominado
"beltza" no sé si por su por su tez morena, o porque está un poco
sucia por el implacable paso del tiempo, que todo oscurece.
Todo lo contrario le ocurria a la imagen de la Virgen
del Puy o del Txori, que se guarda en la
parroquia de San Pedro. De ella cuenta la
leyenda que era visitada a diario por un pajarillo (de ahí el nombre) que le
quitaba las telarañas con sus alas y le lavaba la cara con su pico después de
recoger agua del Arga y la dejaba reluciente como una patena, que daba gloria
verla.
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