lunes, 9 de diciembre de 2013

Villatuerta




Caminando, caminando, llega el peregrino hasta Villatuerta, denominada Villa torta por los romanos, que ya transitaron estas mismas calles. El nombre no resaltaba la falta de un ojo, ni celebraba un sopapo, sino que referia  lo tortuoso del trazado urbano.

 En el año 1032 Villatuerta asiste al nacimiento del que luego sería san Veremundo, abad  de Irache. Cuentan, y yo lo creo, que en cierta ocasión Veremundo recibió a un grupo de peregrinos que había llegado al monasterio. Siendo el santo tan hospitalario como curioso, les preguntó de dónde venían y qué habían visto por el camino. Pero estos peregrinos se quedaron mudos, sin saber qué contestar, ya que no se habían fijado en nada de lo que habían visto. El de Villatuerta, dolido por tanta indiferencia hacia las maravillas que Dios había dispuesto a lo largo del camino, y de paso aprovechando para hacer un juego de palabras con su propio nombre, exclamó furioso "¡Veré mundo!" Al punto, los peregrinos se convirtieron en molinos de viento, condenados a girar contínuamente sin llegar a ningún sitio y no cambiar de punto de vista. Al menos consiguieron cierta utilidad y durante años molieron el trigo y el maiz, prestando un buen servicio a la comunidad.  Asi las gastaba san Veremundo. Tenia esa capacidad para obrar grandes prodigios, pero a veces se le iba un poco la olla, y tenia estas salidas de tono, que traian de cabeza a la congregación.  

Yo, por si acaso, tomo buena nota de cuanto veo y hago estos bocetos para mantener los detalles frescos en la memoria, por si alguien pregunta.

martes, 3 de diciembre de 2013

Rio Salado



El “Codex Calixtinus” (1139), auténtica de guía de peregrinos medieval, obra de Aymeric Picaud, hace una curiosa advertencia a los caminantes que atraviesan el rio Salado por el puente del Molino, entre Cirauqui y Lorca.  Dice asi el  célebre Códice Calixtino “¡Cuidado con beber en él, ni tú ni tu caballo, pues es un río mortífero!”. Añade que preguntaron a unos navarros que había allí esperando, si podían abrevar los animales y les dijeron que sí “por lo que les dimos a beber a nuestros caballos, que al punto murieron dos, que los navarros desollaron allí mismo”.

Parece que los paisanos aguardaban en el puente al paso de los peregrinos, ocultando que las aguas de este rio están repletas de sales por lo que no son aptas para el consumo. Cuando los animales bebían de sus aguas salobres, al poco caian muertos y los taimados las destripaban y organizaban un festin a costa de los atribulados peregrinos, que debían continuar el camino a pie. Si no saben aguantar una broma que se vayan del pueblo, diría Gila.

Este relato debe ser admitido con cautela, ya que Aymeric sentía por los navarros una evidente animadversión y tiende a retratarlos como bestias embrutecidas y despiadadas, con un sentido del humor de pésimo gusto.  

lunes, 2 de diciembre de 2013

Cirauqui

La localidad de Cirauqui destila abolengo en todas sus calles, abundante en casa blasonadas y torres defensivas de sólido sillar.

El Camino sale del pueblo sobre un tramo muy bien conservado de la calzada romana original, perteneciente a la Via que unia Burdeos con Astorga, que es desde los tiempos del Imperio una de las principales vías de comunicación de la cornisa cantábrica y sobre la que los reyes navarros levantarían el camino bajomedieval.

La via romana enlaza con un puente que atraviesa la autovía Pamplona-Logroño. Asi pasamos en unos metros de las calzadas del siglo I a las autopistas del siglo XXI. Tempora mutantur et nos mutamur in illis.