martes, 13 de enero de 2015

El Empalao





Tambien Valverde de la Vera tiene una tradición ancestral, encarnada por una figura  de gran dramatismo religioso, que transita sus calles la noche del Jueves Santo.
 
Es el Empalao, un penitente que recorre el Vía Crucis, lacerado por penosos estigmas,  para cumplir una promesa de caracter íntimo e individual, cuyos motivos solo él conoce.


Sobre sus hombros desnudos se coloca un timón de arado, sujeto con una soga de esparto, que a su vez recorre su torso desnudo. De cintura para abajo viste una enagua blanca; de la mitad de sus brazos penden un par de vilortas, con tres aros cada una. También cuelga de sus brazos una toga, símbolo del Crucificado. Detrás de la nuca se cruzan dos espadas en forma de aspa. Oculta su rostro un velo blanco, que se sujeta con una corona de espino. Sus pies van descalzos.

En su devenir le acompaña el Cirineo que, oculto bajo una manta, va alumbrandole el camino con su Farolillo.  El sonido que producen las villortas al golpearse avisa de la llegada del Empalao, rompiendo el silencio de la noche.



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