domingo, 18 de enero de 2015

Jarandilla


 

En la arquitectura civil de Jarandilla de la Vera destaca el parador de turismo, ubicado en el Castillo de los Condes de Oropesa, del siglo XV, que fue residencia durante unos meses del Emperador Carlos V, antes de retirase al cercano Monasterio de Yuste. Seguro que a los condes de Oropesa les temblaron un poco las canillas, cuando el emperador les soltó que iba quedarse una temporada en su casa , mientras le acondicionaban las estancias monacales.

Por otra parte, merece  una mención la fiesta de los escobazos, declarada de interés turístico regional, que se celebra en Jarandilla, la noche del 7 de Diciembre por la noche , en la festividad de la Inmaculada.

Su origen no ha podido aclararse, aunque se sabe que  la fiesta se celebra desde el siglo VII cuando los cabreros que bajaban desde la sierra a sus casas para celebrar con sus familiares la Inmaculada, tras largos periodos de ausencia, utilizaban antorchas para iluminar su camino, que en muchos casos se iniciaba de madrugada. Estas antorchas se conseguían de un arbusto que abunda en la zona, la escobera, que arde con facilidad.

El momento cumbre es la salida del estandarte de la Virgen, portado por un jinete al que acompaña  el pueblo entero con escobas encendidas, a lomos de burros, caballos o mulos. En el deambular por las calles, los vecinos intercambian escobonazos alegremente. Se dan golpes entre ellos con las antorchas ardientes,  entre risas, canciones populares e himnos a la Virgen. Y muchos de ellos acaban tontamente calcinados. Como diría Gila, si no saben aguantar una broma que se vayan del pueblo.  
 

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