lunes, 22 de junio de 2015

El mausoleo de Napoleón




Repartidos en 550.000 láminas, los kilos de oro que bañan la gran cúpula de la iglesia de Los Inválidos,  deslumbran desde lejos. El lugar lo merece, ya que bajo la cúpula, en una cripta circular, está enterrado el emperador Napoleon


Los restos mortales del Gran Corso reposan en un sarcófago de porfirio rojo de Rusia, en su interior seis féretros sucesivos. El más interior es de una lámina de acero recubierta de estaño, el segundo de caoba, el tercero y el cuarto de plomo, el quinto de madera de ébano y el último de roble.  Todo ello colocado sobre un alto zócalo de granito verde de Los Vosgos.

Es por ese zócalo que dicen que Napoleon sigue dando ordenes después de muerto. Ya que quien quiera ver su sepultura ha de de alzar la mirada, como si se encontrara ante una divinidad, y si lo observa desde el mirador superior, ha de inclinar la cabeza, como haciendo una reverencia de respeto.

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