En los albores de siglo XXI viviamos a lo loco, como si no hubiera un mañana. Eran
tiempos de bonanza y despilfarro. Corria el champán y las mujeres,
aunque las mujeres corrian mas que el champán.
Como muchos de nosotros, nadaba en la abundancia un amigo de Donosti cuyo nombre no puedo revelar. Llamémosle M, como el vampiro de Dusseldorf.
Nadie sabe con qué argumento, M había conseguido convencer a una importante cadena hostelera para que sufragara unos peculiares encuentros gatronomico-culturales. La idea era juntar a personalidades relevantes del mundo del arte y la cultura para propiciar un espacio de debate e intercambio de ideas. La realidad era que nos juntábamos los amigotes de M, a comer como bestias peludas.
Como muchos de nosotros, nadaba en la abundancia un amigo de Donosti cuyo nombre no puedo revelar. Llamémosle M, como el vampiro de Dusseldorf.
Nadie sabe con qué argumento, M había conseguido convencer a una importante cadena hostelera para que sufragara unos peculiares encuentros gatronomico-culturales. La idea era juntar a personalidades relevantes del mundo del arte y la cultura para propiciar un espacio de debate e intercambio de ideas. La realidad era que nos juntábamos los amigotes de M, a comer como bestias peludas.
En
una de aquellos ágapes un tal Patxi acaparaba la conversación, al punto que era
mas monólogo que dialogo. Nos contaba anécdotas de su juventud, narraba
historias de su familia, comentaba la
noticia de la contraportada del periódico o comentaba el chiste de Don Celes.
El caso era no callar.
M
intentaba ejercer de moderador pero veía
que aquello se le iba de las manos. Azorado pòr la situación, dio la la palabra
a Delso, un contertulio ponderado, residente en algún pueblo de Castilla.
Al
hilo de alguna loa que Patxi acababa de hacer sobre lo bonito que es su pueblo,
Delso intentó introducir una nueva perspectiva:
-“Tambien
en nuestra zona tenemos un interesante patrimonio. Sin ir mas lejos en el
Archivo General de Simancas se conserva…”
-“¿Simancas?”
interrumpió Patxi “lo que he follado yo en Simancas!”
El
muy jodido sabia que tipo de historias interesa a las personalidades del mundo
del arte y la cultura.
Una
vez recuperada la atención, Patxi siguió abordando toda suerte de asuntos
divinos y mundanos. Delso no volvió a hablar durante el resto de la noche. Y del
archivo de Simancas no se volvió a saber nada, hasta el otro dia que casualmente
pasé por allí.
...lo que me has hecho reír, jodido. Ahora, de todo esto saco la triste impresión de que ya nada volverá a ser igual. Ese flujo en el sin vivir al que estábamos adscritos. Esos buffets libres donde lo superfluo era el jamón 'serrano'. Aquellas validaciones... en fin, vivir para contarlo. Te has dejado el comentario del bueno de Delso (que por cierto, vivía y vive en Aranda de Duero) nada más salir desorejado: 'no, si encima vienen y se nos las follan'.
ResponderEliminar