Lo
que mas me impresionó de Colunga, es que en sus aguas proceden la mayoría de
los calamares gigantes que se han registrado en el mundo.
Desde los
albores de la navegación en el norte de Europa se hablaba de una bestia
terrible que con sus grandes tentáculos arrastraba a los navíos y sus
tripulantes al fondo marino. Era el Kraken, un animal que se creía producto de
la febril imaginación de los marineros, pero ahora sabemos que existen
realmente desde que empezaron a encontrarse los cuerpos varados de calamares
gigantes muertos en las playas asturianas.
Se conocen bajo
el nombre científico de Architeuthis, y pueden llegar a medir 12 metros y pesar
200 kilos. En Septiembre del 2002 se atrapaba un ejemplar vivo de esta
misteriosa especie en el Caladero de Carrandi de Colunga, el único hasta el
momento.
Para los que
esteis pensando en grandes raciones de rabas rebozadas, lamento participaros
que esta especie no es apta para el consumo humano ni en las menos exigentes sociedades
gastronómicas gipuzkoanas. Y es que los calamares gigantes tienen grandes
problemas para eliminar los metales pesados, por lo que se compone mayormente de amoniaco.

Menos mal que has avisado de lo anti-gastronómico, sino allá que voy a pescar uno!
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