Entiendo por felicidad aquel estado de abundancia y comodidades que debe procurar todo buen gobierno a sus individuos
M. G. de Jovellanos
En
un salto nos plantamos en Gijon. Allí, paseando por los jardines de Begoña nos
encontramos con el teatro Jovellanos. Un poco mas adelante, siguiendo la calle Jovellanos,
llagamos el mercado Jovellanos, y la
casa natal de Jovellanos. No evitamos la biblioteca Jovellanos, ni el instituto
Jovellanos. Aunque no asistimos, por lo apretado del programa a ningún partido
del club de balonmano Jovellanos.
Grande
ha de ser la admiración que Gijon profesa a su hijo predilecto, el insigne
ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811) , o bien tiene pocas celebridades
para homenajear, porque solo les falta inaugurar los urinarios públicos Jovellanos

Yo incluiría una biografía o una reseña de los logros de Jovellanos.
ResponderEliminarno, que luego se le sube el ego
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