miércoles, 15 de junio de 2016

San Calixto


 
Los días calurosos en Roma la sed aprieta. Con muy buen criterio, han llenado las calles de fuentes de agua fresca, que te vienen al pelo para echar un trago en cada esquina. Estas fuentes son conocidas como nassones (narizotas), e incorporan un sistema tan antiguo como eficaz. La fuente consta simplemente de un caño torcido hacia abajo, pero beber asi te exige agacharte bastante, asi  que le incorporan un pequeño orificio en el angulo. De esta forma, tapas con el dedo el final del caño y milgrosamente el agua sale hacia arriba por el pequeño agujero y puedes beber sin necesidad de depatarrarte por el suelo.

Ahora bien, es de común conocimiento que no solo de agua vive el hombre y que de vez en cuanto necesita meterse en el cuerpo una pinta de cerveza. Las nacionales Moretti o Peroni son rubias y ligeras, bastante ricas. Pero  aquí es donde surge el problema: son bastante caras. Y las de importación aun mas. Te pueden cobrar cinco o seis euros por un quinto en cualquier chamizo. Pues como todo problema, este también tiene su solución: Hay que ir al Bar san Calixto, en el Trastevere, que te cobran el botellín a euro y medio, las mas baratas que yo he encontrado en todo  Roma. Pides en la barra y luego vas a la caja registradora donde un octogenario refunfuñon, que se resiste a integrar las clases pasivas, te cobra la consumición.
Tambien tienen buenos helados.

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