martes, 21 de junio de 2016

Torre argentina


¡César, jamás reparé en presagios, pero ahora me asustan! Cuenta uno ahí dentro que, aparte las cosas que hemos visto y oído, los guardias han presenciado prodigios horrendos. ¡Una leona ha parido en medio de la calle, y las tumbas se han entreabierto y vomitado a sus difuntos! ¡Guerreros feroces combatían encolerizados entre las nubes en filas y escuadrones y en exacta formación militar, haciendo lloviznar sangre sobre el Capitolio! ¡El fragor de la lucha atronaba los aires, y se oía el relinchar dé los caballos, y el estertor de los moribundos, y los gritos y alaridos que daban en las calles los espectros! ¡Oh César! ¡Estas cosas son inusitadas y me infunden pavor!

Julio Cesar, Acto II (Shakespeare)

 
 
El Área Sacra de Torre Argentina fue descubierta entre 1926 y 1930 durante los trabajos de construcción de un edificio. En la actualidad da cobijo a un albergue para gatos donde cientos de mininos retozan a sus anchas entre las ruinas de los templos.

Los restos arqueológicos de Torre argentina, alejada del foro y de otros conjuntos monumentales, no llaman demasiado la atención en una ciudad como Roma plagada de vestigios. Sin embargo esta plaza alberga los templos más antiguos que se conservan en Roma El Área Sacra estaba ocupada por cuatro templos construidos en el siglo III a.C., y por el teatro y la curia de Pompeyo.

La mayoría de los romanos ignoran el infausto papel que la Historia otorgó a este rincón. Según los últimos estudios, fue exactamente en este lugar donde fue asesinado Julio César.  Los negros presagios, que conminaban a Cesar a cuidarse de los idus de marzo, se materializaron en la curia de Pompeyo, entre las piedras mudas de la actual Torre Argentina.

No hay comentarios:

Publicar un comentario