Ahora bien, es de común conocimiento que no solo de agua vive el
hombre y que de vez en cuanto necesita meterse en el cuerpo una pinta de cerveza.
Las nacionales Moretti o Peroni son rubias y ligeras, bastante ricas. Pero aquí es donde surge el problema: son bastante
caras. Y las de importación aun mas. Te pueden cobrar cinco o seis euros por un
quinto en cualquier chamizo. Pues como todo problema, este también tiene su solución:
Hay que ir al Bar san Calixto, en el Trastevere, que te cobran el botellín a
euro y medio, las mas baratas que yo he encontrado en todo Roma. Pides en la barra y luego vas a la caja registradora donde un octogenario refunfuñon, que se resiste a integrar las clases pasivas, te cobra la consumición.
Tambien tienen buenos helados.

Contra la sed romana dale a la cerveza toda la mañana.
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