Se lo conoce como basílica de Majencio, que fue el emperador que comenzó esta obra, pero también se la conoce como basílica de Constantino, que fue el emperador que la concluyó. No había un proyecto en común ni una continuidad. Ambos emperadores se enfrentaron hasta la muerte del primero en la llamada batalla del puente Milvio.
Era el año 312 y Constantino regresaba a la ciudad con sus tropas desde la Galia. Majencio le salió al paso. La confrontación era inevitable. La noche anterior a la batalla, el Dios de los cristianos se le aprecio en sueños a Constantino y le sugirió que llevara una cruz como emblema (“in Hoc signus victus eris”) Así lo hizo, y al día siguiente en el fragor de la batalla el puente Milvio se hundió bajo los pies de Majencio que murió ahogado en el Tiber.
La batalla del Puente milvio ha pasado a la Historia como un hito decisivo, que marca el final del culto pagano y el auge del cristianismo, ya que poco después Constantino promulgó el edicto de Milán, declarando el cristianismo como religión oficial del imperio. Y así hasta ahora.
Este episodio ha sido plasmado en el arte en numerosas ocasiones por pintores de brocha gorda como Raffael Sanzio o Piero della Francesca.

Háblanos del coronel alemán Kapler y las Fosas Ardeatinas, por favor.
ResponderEliminarmenudo pajaro el tal kapler
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