lunes, 4 de julio de 2016

Vespasiano


 


La construcción del Coliseo fue iniciada por Vespasiano, aunque lo concluyó su hijo Tito.
De origen humilde, Vespasiano fue un buen administrador y un emperador austero,  a diferencia de sus antecesores. Reformó la administración de justicia, concedió la ciudadanía romana a muchas provincias del imperio,  puso más empeño en mantener la pax romana que en ampliar sus fronteras y protegió de un modo especial a las artes.
Lo único que se le censuraba era que, a pesar de sus hábitos modestos, estaba ávido de dinero. Restableció los impuestos que habían sido abolidos en tiempos de Galba, creo otros nuevos, duplicó el tributo que debían entregar las provincias.
En este insaciable afán recaudatorio, instauró una costumbre que se ha extendido tristemente a nuestros días: Creó una tasa por la utilización de los urinarios públicos. Cuando su hijo Tito le reprochó este desatino tributario, Vespasiano le puso una moneda delante de sus  narices  y le espetó “pecunia non olet” (el dinero no huele)

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