Una buena manera de conocer en
profundidad el litoral menorquín es recorrer el Camí de cavalls, un sendero
que recorre toda la costa de la isla a través del GR223, y que puede completarse a pie en unos 20 dias.
El Camí de cavalls se ha venido
utilizando con finalidades defensivas desde muy antiguo, ya que comunicaba las
distintas torres defensivas repartidas por todo el litoral. En 1330 el rey Jaume
II decretó que cada payés debía mantener un caballo armado para defender y
vigilar la costa a través de este camino.
Gracias a esa servidumbre de paso y
sobre todo, gracias a la reivindicación popular encabezada desde 1996 por la
Coordinadora per la defensa del Camí de cavall, se ha logrado recuperar y abrir
al público esta ruta histórica, a pesar de la resistencia de muchos de los
propietarios de los terrenos privados que atraviesa.
El camí de cavalls nos permite acceder
a muchas calas agrestes y a parajes recónditos, difícilmente accesibles por otros
medios, como esta remota cala des Fontanelles, donde no había ni Blas cuando llegamos.

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