La
sidrería el Tigre, en la calle de las Infantas, es un local frecuentado por estudiantes y
juventud de escasos posibles. Es conocida por las tapas que ponen con la consumición.
Tortilla, montaditos, paella, patatas bravas… No es que elijas uno de estos
pinchos, no. Te lo sacan TODO. Basta con
que pidas una cañita para que te pongan, por la cara, un plato abarrotado de
comida, todo ahí amontonado como un barreño. Las cantidades son verdaderamente impresionantes,
aunque obvia decir que no es un local para gourmets. De hecho esto, más que una recomendación, es una advertencia.
El
establecimiento del dibujo no es el Tigre, sino la sastrería que tiene en frente,
pero que me apetecía más dibujar: confecciones Benitez, la tienda de moda menos
de moda que uno pueda imaginar.
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