Otra
taberna castiza es Bodegas Ricla en la calle de Cuchilleros nº 6, muy cerquita
de la Plaza mayor. Se fundó en 1910, aunque en 1867 ya hay documentada una
bodega en el mismo local. Sus fundadores provenían del pueblo de Ricla, en
Aragón, y le pareció una idea bonita ponerle al bar el nombre de su pueblo. Se
cuenta que durante la guerra civil, los vecinos usaban la cueva como refugio, para
protegerse de los bombardeos.
Se conservan las tinajas donde se servía el
vino, recios y aromáticos tintos de Navalcarnero y de Extremadura que se
guardaban en las tinajas y que hasta hace no tanto se vendían a granel. Recomendables
el vermú de grifo y las rebanadas de
bacalao en aceite.

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