lunes, 30 de octubre de 2017

Santiago de Cacém



A manhá rompia do alto sobre a planicie escura. Contra o céu ja dan um azul vivo, recortavam-se as muralhas do Castelo.

Manuel da Fonseca, en Cerromaior




Sobre la fundación del castillo de Santiago de Cacém se cuenta una hermosa leyenda: Durante los tiempos de la ocupación musulmana, era señor de esta región un moro muy rico que tenía tres hijos: dos chicos y una chica. Muy viejo, sintiendo que se acercaba la muerte, llamó a sus hijos y les comunicó su deseo de repartir los bienes, pidiéndoles que lo hiciesen pacíficamente entre sí. Según la costumbre, el mayor tomó para sí las tierras que deseaba; el segundo procedió del mismo modo, con la parte restante. Quedando todavía una gran extensión de propiedades y riquezas para la joven, el viejo padre le pregunta si quedará satisfecha con la parte que le tocará, a lo que ella responde: - Sí, padre, pero no deseo propiedades. Pienso que es más necesario que tengamos un castillo para nuestra defensa. Para mí deseo sólo el terreno que se pueda cubrir con la piel de un buey. Ante la admiración del padre y los hermanos, le dieron la piel que pedía para que pudiese marcar la parte que reclamaría de la herencia. La joven hizo entonces cortar la piel en finas tiras, y con ellas delimitó el perímetro del área que quería. Al terminar, se sucedieron tres días de fuerte nevada, al final de los cuales se calmó: todos vieron entonces, levantado por arte de magia, el Castillo de Santiago do Cacém. (Suplemento Litoral Alentejano, diciembre de 1998, adaptado.)

viernes, 20 de octubre de 2017

Cais palafitico




Un sitio curioso para visitar es el  puerto palafitico de Carrasqueira, cerca de Comporta. Un laberinto de pasarelas sobre las marismas, construido por los propios pescadores de forma anárquica aprovechando palets, estacas y postes, mil veces rematadas con clavos, redes y maromas.

Caminos entrecruzados en precario equilibrio que se adentran en elestuario del rio Sado y    permiten a los marineros llegar a sus barcas cuando la marea sube, y a los mariscadores faenar por el fango cuando baja la marea.

lunes, 16 de octubre de 2017

Grândola



Grândola, vila morena
Terra da fraternidade
O povo é quem mais ordena
Dentro de ti, ó cidade

Zeca Alonso






Grândola es un pueblo del Alentejo, de unos 14.000 habitantes, y sin demasiado atractivo. No tien mar, ni castillos, ni ruinas romanas. Sin embargo en el imaginario portugués, incluso universal, Grândola  es un icono revolucionario, una tierra útopica, donde los hombres y las mujeres son libres e iguales y se ayudan los unos a los otros.

Esa fama le viene a Grândola de la conocida canción Grândola, Vila Morena, compuesta y cantada por Zeca Afonso, que escribió la primera versión, impresionado por  el ambiente de solidaridad que se respiraba en la Sociedade Musical Fraternidade Operária Grândolense, tras participar en la fiesta del 52 aniversario de la sociedad.

Tres años más tarde se convertiría en el himno de la "Revolución de los claveles". Unos días antes de la revelión, Zeca  la interpretó en un festival en Lisboa, al que asistían militares participantes en la conjura del 25 de abril contra el regimen de Salazar, que la escogieron como consigna.
A las 0.20 del día 25 de abril de 1974 en el programa Limite de Radio Renascença se emitió Grândola, Vila Morena,  que habia sido prohibida por el régimen. Esa era la señal para dar comienzo al movimiento revolucionario que derrotaría a la dictadura de Salazar.
 

viernes, 13 de octubre de 2017

La Escola



Llegados a este punto no puedo dejar de haceros una sugerencia gastronomica. 

La escola, es un restaurante de bigote, situado en una antigua escuala pública, donde aun quedan vestigios de los alumnos que alli se formaron. Está en el pueblo de Cachopo (nombre de evocadoras reminiscencias culinarias) en el conselho de Alcaçer do sal.

Su empanada de coelho, memorable. Su arroz con choco y camaroes, colosal.

miércoles, 11 de octubre de 2017

comporta pueblo




Realmente comporta es una freguesía de Alaçer do sal, y su nucleo urbano se situa en una esquina del estuario del rio Sado, al inicio de la peninsula de Troia.

Es una zona de marismas, dedicada tradicionalmente al cultivo del arroz, como muestra el Museo del arroz. El gran problema de este pueblo es que al estar rodeado de aguas calmas y dulces, los mosquitos se mueven a sus anchas y no dudaron en desplegar toda su artillería contra nuestras indefensas epidermis.