El hijo más predilecto y afamado del pueblo de Sines es Vasco de Gama, navegante intrépido que abrió para los portugueses la llamada ruta de las especias. Este insigne explorador, que no era vasco pero la parecía, alcanzó la India rodeando el continente africano a través del cabo de Buena Esperanza, allí donde los océanos Atlántico e Índico juntan sus agitadas aguas.
Junto
a las murallas del castillo de Sines han
erigido en su honor una estatua que mira hacia el mar, ese mar que con tanta pericia
surcó y tantas coronas aportó a sus abultadas arcas.

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