miércoles, 2 de enero de 2019

adamastor

El jardín está desierto bajo la opresiva bofetada del sol, el rio refulge en reverberaciones que deslumbran los ojos, preso a su piedra el Adamastor va a lanzar un alarido, de cólera por la expresión que le ha dado el escultor, de dolor por las razones que sabemos desde Camoes.

 José Saramago
El año de la Murete de Ricardo Reis




En el mirador de santa Catarina, se alza poderosa una escultura que representa al Adamastor, temible gigante de la mitología portuguesa, aunque su origen está en la cumbre del Olimpo, pues era hijo de Zeus.  Adamastor, un abominable espectro de palidez sobrenatural, impedia a los marineros doblar el Cabo de nueva Esperanza   y penetrar en sus dominios del Oceano Indico.

 El poeta Luis de Camões narra la historia del  Adamastor en su obra Os Luisiadas, apareciéndose en forma de nube tormentosa a Vasco de Gama. La expedición portuguesa, guiada por Vasco da Gama, se enfrenta a la criatura preguntando «¿Quién eres?», a lo que Adamastor responde contando su historia.  Profundamente conmovido, el gigante se desvanece, dispersando las nubes y calmando el mar, dejando abierta la ruta hacia la India .

Acaso no era tan fiero el gigante como lo pintaban, pero su imagen fue recurrentemente utilizada para disuadir a las flotas hostiles que amnazban las costas portuguesas. 

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