Cais do Sodré era
hasta hace poco una zona degradada y desangelada, con un transito hacia la
rivera del rio muy restringido por la abundancia de instalaciones portuaria.
Sin embargo su ubicación es privilegiada en una ciudad como Lisboa que mira al
Tajo con deleite, y sin embargo evita el contacto con él. Practicamnete solo se
podía acceder al rio, en la Praça do Comercio, estando toda la rivera, desde
alli hasta Belem, volcada al tráfico marítimo. Solo era cuestión de tiempo que
acabara poniéndose de moda esta zona, espacio vertebrado en torno al Cais
de Sordre.
Efectivamente en la en
la última década se ha convertido en un lugar de paso obligado, con cantidad de
bares, galerías de arte, comercios alternativos y una animada vida nocturna.
Seguramente leyendo
esta reseña mas de uno habréis empezado a proferir alaridos recriminatorios “Gentrificación,
gentrificación! Vade retro, meretriz de Babilonia!”. Pues moderad vuestra
indignación. En mi opinión, están llevando con bastante acierto este proceso de
recuperación urbana. Mantienen gran parte de los edificios industriales dotándoles
de otros usos, se conservan aun muchas de las tascas y antiguos comercios, en
apacible convivencia con los locales modernos, y el impacto del turismo no resulta apabullante. Al menos, de momento...
No hay comentarios:
Publicar un comentario