martes, 8 de enero de 2019

Elevador da Bica



El Elevador da Bica, Patrimonio Histórico de Portugal desde el 2002, comunica el Largo do Calhariz con la Rua de São Paulo, en un recorrido  de 200 metros de elevada pendiente. Fue inaugurado en el año de 1892 funcionando en sus inicios con un sistema de cremallera y contrapeso de agua.
Es el de Bica mas funicular que ascensor, con sus dos vagones enfrentados. Cuando uno sube el otro baja. Cuando uno baja el otro sube. El trayecto es corto pero lento, asi que se puede uno deleitar en el ambiente de la empinada calle que atraviesa, siempre animada, incluso profanar un poco la intimidad de los hogares, por la proximidad de las fachadas, y adivinar los fogones funcionando detrás de las macetas de las ventanas. Apenas queda espacio para una estrecha acera, a menudo ocupada por las vecinas que se acomodan con sus sillas a la puerta de casa. Cuando pasa el elevador se apartan de su trayectoria, sin inmutarse, con un gesto leve, pero preciso por sobradamente conocido, que permite a la maquina continuar su ascensión y al paisanaje alargar la plática sosegada.
El conductor tañe la elegre campana, para advertir a algún cliente que sale del bar sin reparar en el singular tráfico de esa calle o a algún chaval que se cuelga de la barandilla exterior para subir de gorra. Una vez superada la mitad del trayecto, cuando los dos vagones se cruzan, se empieza a asomar el Tajo por el fondo de la calle, encajado entre las dos hileras de edificios, pero no por ello menos grandioso.

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