domingo, 6 de enero de 2019

Torre de Belem




“En todo caso, no ve el viajero qué utilidad militar podía tener esta obra de joyería, con su maravilloso mirador vuelto hacia el Tajo, lugar de más excelencia para asistir a desfiles náuticos que para orientar el alza de los cañones. Que conste, la torre nunca entró en batalla formal. Por suerte. Imaginen los destrozos que causarían en este encaje de piedra las bombardas quinientistas o las palanquetas. Así puede el viajero recorrer las salas sobrepuestas, ir a las altas garitas, asomarse al balcón del río y sentir mucha pena al no verse a sí mismo asomando en tan hermoso lugar, y descender al fin a lo más hondo, donde hubo hasta presos. Es maña del hombre: no puede ver un agujero lóbrego sin pensar en meter en él a otro hombre.”

José Saramago
Viaje a Portugal
 

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