Ya
fuera por la promoción internacional que le hiciera Dalí, ya sea por el
innegable encanto de este pueblo, Cadaqués ha sido desde hace más de medio
siglo un polo de atracción para artistas e intelectuales. Hasta el punto de que
el pintor Joan Josep Tharrats llegó a afirmar que Cadaqués era la capital
mundial del arte.
Uno
de los locales de reunión más habituales de esta jet fue el Maritim, un
chiringuito de la playa con más 80 años de antigüedad. Por su terraza, además de
Gala y Dalí, han pasado Man Ray, Marcel
Duchamp, Kirk Douglas o Umberto Eco.
Gabriel García Márquez en un relato de su
libro Doce cuentos peregrinos, descibió el Marítim. como un “populoso y sórdido bar de la
Gauche Divine en el crepúsculo del franquismo”.

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