miércoles, 24 de julio de 2019

Torroella de Montgrí



En nuestro periplo por tierras ampurdanesas llegamos a Torroella de Montgrí, una villa real rodeada de campos y huertos regados por el tramo final del río Ter, al pie del macizo calcáreo del Montgrí.


Durante la Edad Media, fue frontera entre el condado de Barcelona y el Ampurias, de manera que siempre contó principalmente con el favor de los primeros, que fueron quienes la controlaron durante aquellos siglos. En el siglo XIII. el rey Pere II inició la construcción de las murallas disponiendo el interior del pueblo como un campamento romano, alrededor de dos calles que partían de este a oeste y de norte a sur (lo que los latinos denominaban cardus i y decumanus). Esta disposición urbanística se sigue manteniendo hoy en día y la confluencia de ambas calles es la actual Plaza de la Vila.


De aquellos muros (desaparecidos en el siglo XIX por las lógicas necesidades de expansión urbana), se conservan aún dos elementos sobresalientes: el Portal de Santa Caterina y la torre de les Bruixes (Torre de las Brujas). Alrededor de esta torre se congregaban regularmente las brujas acompañadas de un enigmático personaje anciano, l’Avi Xixó.
 

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