
De haber consultado un mapa previamente, tal vez habríamos optado por otro destino.
El caso es que para nuestra estancia en Tarragona los (port) aventureros reservamos alojamiento, medio por azar, en la bonita localidad marinera de Hospitalet de l' Infant, que como todo el mundo (excepto nosotros) sabe, está junto a la central nuclear de Vandellós.
Mirabas hacia un lado y alli estaba Vandellós 1, mirabas hacia el otro y Vandellós 2.
Tras una semana sometidos a la radiactividad (el aventurero responsable siempre lleva un contador geiger debidamente homologado) los efectos secundarios se revelan de escasa consideración y quizas no atribuibles directamente a la radiación: un ligero hormigueo en las axilas, pigmentación rosacea, lipoatrofia cerebral en grado medio, y cierta tendencia a confundir el descafeinado de maquina con el de cafetera y la libertad con el libertinaje.
Qué guapa la aventurera!
ResponderEliminarCuidado con el libertinaje, lectores bienintencionados se pueden sobresaltar y pensar que te has convertido en un libertijo con la mutación.
Iba a decir lo mismo que Jofz y lo digo...que GUAPA la aventurera, anda que no irás encantado a cualquier sitio con ella ehhhh.
ResponderEliminarMuy chulo el perro de 3 ojos, jajaja.
ya decía yo que a tu retorno te vi con fuerzas renovadas y un cierto color a Homer Simpson
ResponderEliminarme tienes que pasar los datos de ese alojamiento, Uge, lo del libertinaje me interesa mucho.
ResponderEliminaraventurera WAPPAAA!!!! que seguro que andas por aquí MUAKAs pa tí
la chavala es guapa, si, pero no insistamos demasiado en ese tema que seguro que lo lee y luego se sube a la parra
ResponderEliminarque os parece la bandera azul? no creais que me la he inventado
No será para tanto ;) Al igual el subir en el Dragón Kan también influenció.
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