viernes, 8 de junio de 2012

Cirueña



Sigo andando y llego a Cirueñuela y luego a Cirueña (o al revés)

A primera vista Cirueña ofrece una imagen opulenta, con sus urbanizaciones de lujosos chalets, su ayuntamiento hipermoderno, su ostentoso club de golf...

Pero si se fija uno un poco, enseguida descubre un pueblo duramente castigado por la crisis. Sus numerosas urbanizaciones permanecen desiertas, algunas a medio construir, como si al promotor se lo hubiera tragado esta tierra arcillosa. La mayoria de las casas tienen las persianas bajadas y los carteles de Se vende decoran muchas fachadas. Los socios del vecino Club de gol deambulan cabizbajos, con sus miradas extraviadas, y a duras penas consiguen mejorar su handicap. Pobre gente.

1 comentario:

  1. Pobres no, tienen todas las posibilidades de futuro abiertas. Puteados sí, les han saqueado sus posibles en la esperanza de la riqueza.

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