Me imagino a los cuervos clavando sus picos en los parpados de los ahorcados y un escalofrio me recorre la columna vertebral.
Justo en ese momento aparece por el camino un coche de la guardia civil. Un nuevo escalofrio me sacude. Me vienen a la cabeza los versos de Lorca en el "Prendimiento de Antoñito el Camborio en el camino de Sevilla”
A la mitad del camino
cortó limones redondos,
y los fue tirando al agua
hasta que la puso de oro.
Y a la mitad del camino,
bajo las ramas de un olmo,
guardia civil caminera
lo llevó codo con codo.

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