Llego ya a Santo Domingo de la Calzada, ciudad estrechamente ligada al Camino de Santiago desde su origen.
En aquel remoto siglo XI, esto era un gran bosque de encinas a orillas del tumultuoso río Oja, que descendía de las cercanas montañas. Un ermitaño de nombre Domingo se instaló en el corazón del Bosque y dedicó sus esfuerzos a facilitar el tránsito por estas difíciles tierras a los peregrinos que se dirigían hacia Compostela. Desbrozó parte del bosque para abrir una calzada segura .Construyó un puente sobre las aguas del río Oja y en sus orillas levantó un albergue y un templo para el socorro de los peregrinos.
Domingo, hombre de gran carisma entre sus contemporáneos, murió en 1109 con 90 años. Una larga vida, en la que ejerció de enfermero, médico, cocinero, albañil y arquitecto, liberador de esclavos o el santo milagrero, repoblador, roturador de tierras y fundador de ciudades. Un personaje decisivo en aquella Europa de los siglos XI y XII, con un currículum técnico que le ha llevado a ser patron de los ingenieros de caminos.
El albergue que fundó es el mismo en el que me hospedaré por esta noche, y el mas antiguo en funcionamiento de toda la ruta jacobea.

Cuenta la leyenda de los capones y el peregrino acusado de robo.
ResponderEliminarPara llamarse Domingo .... ya curraba el tío !!!!!!!
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