jueves, 18 de octubre de 2012

La Gran Mezquita de Xian



Esto que veis en el dibujo, por extraño que os resulte, es una mezquita. Y esta pagoda que se alza en medio es el minarete desde donde el mujahidin llama a la oración cinco veces al dia, tal y como prescribe el Corán. Y esta orientada al oeste, hacia la Meca, en lugar de hacia el sur, como suelen orientarse los templos budistas o taoistas.

Se trata de la gran Mezquita de Xian, una fascinante mezcla de arte islámico y chino. Tambien hay aquí un curioso barrio musulman, un dédalo de callejuelas, donde cocinan cuscus y Tallin como en un zoco marroquí.

Y es que una parte importante de la población de Xian es musulmana, de la etnia Hui. Aparentemente son iguales al resto de los chinos, pero las mujeres cubren su cabeza con un velo, y los hombres tienden a dejarse largas barbas, tradición meritoria para una raza que tiende a barbilampiña.

Esta comunidad ha estado asentada en la región desde el siglo VII, con las primeras expansiones del Islam. La razón es que Xian era el punto final de la mítica Ruta de la Seda y por eso recibía continuamente influencias lejanas. Hasta aquí llegaban las caravanas de camellos con mercancías de todos los rincones del mundo conocido: especias de la India, brocados venecianos, orfebrería de Damasco, marroquines de Estambul.

Esta encrucijada de rutas comerciales hizo de Xian una ciudad prospera, bulliciosa y cosmopolita, donde convivían mercaderes emperadores, monjes, poetas, cortesanos y buscavidas en general, y donde las corrientes de pensamiento nuevas arraigaban con rapidez.

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