Salimos puntualmente del Ampordá para
excursionear un poco por la Garrotxa gerundense. Asi llegamos hasta Besalú plaza
fuerte y cabeza de un condado próspero y poderoso, muy conocido por el soberbio
puente románico por el que se accede al núcleo urbano superando las aguas del
Fluvià. Recorremos sus calles medievales de trazado irregular y adaptadas a la
orografía de la ciudad, los arcos, las escaleras, las casas de piedra. Destaquemos
de este conjunto la antigua iglesia del monasterio de Sant Pere del siglo XII, de
la que destaca la originalidad de su deambulatorio; la iglesia de Sant Vicenç
del siglo XII, donde se conserva una capilla gótica lateral dedicada a la Vera
Cruz; la fachada de la antigua iglesia hospital de Sant Julià del siglo XII; la
casa de Cornellà, monumento románico del siglo XII y la sala gótica de la Cúria
Real.
Pero lo mas fascinante de Besalú es su judería.
Allí se
conserva un miqvé del
siglo XII, antiguos baños que los judíos utilizan para la purificación del
cuerpo. Solo existen cuatro edificios de este tipo en toda Europa.
Los judíos de Besalú no viven separados
del resto de la población hasta 1415. Ese año, la bula Etsi doctores gentium
del anti-papa Benedicto XIII apartó completamente a los judíos, ya que les
obligó a residir en la judería.
Es en octubre de ese año cuando se crea el call
en torno a la sinagoga,
en la zona donde tradicionalmente se habían asentado la mayoría de judíos, pero
no necesariamente todos. Tras la llegada de la bula papal, se dio una semana
para trasladarse al nuevo recinto, y se les prohibió abrir ventanas hacia el
exterior . Fue el golpe de gracia, ya que la comunidad hebrea se extinguió
completamente dos décadas después.




