jueves, 28 de enero de 2021

LA CLOACA MÁXIMA

 

A pesar de su reducido tamaño (apenas tenía tres galerías superpuestas y un puñado de pasadizos interiores), la Pedanía de Halicarnaso poseía uno de los sistemas de alcantarillado más grandes y complejos del mundo antiguo. 

Mediante un ingenioso sistema de ingeniería drenaba las aguas del Igris y el Téufrates que, una vez usadas, se vertían al vacío como aguas residuales a través del gran desagüe.  

 

Los ingenieros de la época lo consideraron un caudal excesivo, de escasa funcionalidad y proporciones absurdas. El promotor de la obra, Tarquino el Truncado, hubo de aguantar las continuas mofas de sus acérrimos enemigos Exuperio Livio y los vulcanólogos de Pompeya. 

 

Sin embargo, las crónicas de Estrabón nos cuentan que el generoso caudal de la Cloaca Máxima resultó vital en algunos episodios críticos de su historia y menciona, a modo de ejemplo, las naumaquias de Proserpina o las grandes diarreas del Segundo Imperio.

lunes, 25 de enero de 2021

LA ESFEROSFERA DE PANDAFILANDO

 



Se trata de una gran roca circular ahuecada desde el eje en una suerte de gajo. En esa sección vertical dejaron yuxtapuestas sus improntas las distintas culturas que lo habitaron desde tiempo inmemorial, componiendo uno de los conjuntos monumentales más eclécticos de la Jacitania. 

 

En el plano superior destaca una basílica de estilo gótico-manierista, fruto de una precipitada reforma de la primitiva ermita visigótica, y unos parterres ajardinados a los que los nativos llaman pretenciosamente La Rosaleda de Versalles. En el plano medio, un aljibe de aguas ferruginosas, posiblemente de origen mozárabe.  Finalmente, en el estrato inferior encontramos una especie de lavadero o forja para el culto mitral, donde quizás fundieron los primeros fenicios el mítico Tesoro de Carambolo.

 

Durante la Restauración fueron proliferando en la corteza exterior algunos caseríos y modestos núcleos urbanos, pero actualmente están casi todos deshabitados. Demasiados paisanos se precipitaban al vacío por la acusada pendiente de las laderas, sin que nunca más se volviera a saber de ellos.

lunes, 18 de enero de 2021

EL ACUEDUCTO DE PLUTARCO


 

Hoy en día, apenas quedan en pie unas cuantas piedras de esta ciclópea infraestructura, que, según la leyenda, fue levantada en tan solo tres días por unos gigantes antidiluvianos, si bien parece que de la fontanería y las instalaciones eléctricas se ocuparon unos enanos prodiluvianos.

 

El Acueducto de Plutarco, de esbelta arquería y formidables proporciones, tenía la particularidad de que su trayectoria era circular y, por tanto, se abastecía de agua únicamente a sí mismo. Debido a esa característica, el ahorro de recursos hidrológicos era notable, pero resultaba completamente inservible. En verano, cuando la canícula secaba su canal, los aldeanos debían acarrear el agua en baldes desde el lejano rio Tanagro hasta la inútil canalización. No es de extrañar el desapego que los vecinos sentían por su acueducto.

 

En ese estado de dejadez se encontraba cuando la virulenta erupción del Krakatoa dañó seriamente su estructura. El Tribunal de las Aguas aconsejó su reconstrucción, pero de nada sirvió ante la codicia del administrador del regadío, el Archiduque de Torlatto –Fabrini, que ordenó la demolición del acueducto y construyó en su lugar un enorme excalestric para impresionar a la corte y entretener a sus numerosos amantes.