Ya os comentaré mas cosas de Roma.Ahora estoy de viaje por Galicia, ese terruño habitado por 2,8 millones de paisanos, 500 millones de árboles, un millón de vacas y un oso.
Hay en la villa Adriana un rincón que tenía ganas de visitar desde que hace años lo ví en una escena del “El vientre del arquitecto”. Se trata del llamado Teatro Marítimo, un canal en forma de anillo que encierra una isleta donde había una pequeña villa con todo lo imprescindible. Alrededor del canal un corredor circular, porticado con cuarenta columnas jónicas.
Con nuestro tino habitual, elegimos una mañana lluviosa para ir a visitar Tivoli, entre los montes tiburtinos y la campiña romana, a unos 30 kilómetros de la urbe. Nuestro destino era la Villa Adriana, donde el emperador romano (en realidad era de Sevilla y olé) Adriano pasó los últimos años de su vida.

Nerón, ultimo de los emperadores de la familia julio-claudia, fue el mas extravagante de todos ellos. Su sed de sangre parecía insaciable. Solo en su familia propició numerosas bajas, entre otras la de su madre Agripina y sus dos esposas, Octavia y Popea. La muerte de esta última, sin embargo, le debió producir algún cargo de conciencia, porque cuando se cruzó con Esporo, un liberto que se parecía vagamente a Popea, ordenó castrarle y se casó con él. “Ojala su padre hubiera hacho lo mismo!” opinaron muchos ciudadanos.
