Ramón Gómez de la Serna
Entre
la plaza de Santa Ana y la Puerta del Sol pasamos por el Callejon de Alvarez Gato, calle corta
y estrecha, peatonal, con algunos bares reseñables, como el Villa-Rosa, uno de los bares más antiguos de Madrid, cuya fachada está ricamente decorada con azulejos del maestro Alfonso Romero, o la Taberna pompeyana,
que reproduce mosaicos bastante subidos de tono (por no decir directamente pornográficos)
hallados entre las ruinas de Pompeya.
Pero
sin duda lo mas sobresaliente del Callejon del gato se encuentra en la Taberna
de las Bravas, un bar bastante anodino en mi opinión, aunque ciertamente habiles en la preparación de esta receta
de patatas. Pues bien, en su interior (los del exterior son réplicas de los
originales) se conservan los espejos, cóncavo y convexo, que reflejaban las fatídicas
peripecias nocturnas de los protagonistas
de luces de bohemia. El poeta ciego Max Estrella
y su fiel amigo Latino de Hispalis, arrastran su miseria por la noche
madrileña y ponderan sus grotescos reflejos estampados en estos espejos.
Por boca de sus personajes Valle-Inclan nos explica su idea del esperpento, genero literario que explora en su obra y cuya invención atribuye a Goya: "Los héroes clásicos han ido a pasearse en el callejón del Gato. Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada. España es una deformación grotesca de la civilización europea”
Por boca de sus personajes Valle-Inclan nos explica su idea del esperpento, genero literario que explora en su obra y cuya invención atribuye a Goya: "Los héroes clásicos han ido a pasearse en el callejón del Gato. Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada. España es una deformación grotesca de la civilización europea”



