El trazado laberíntico de las callejuelas sugiere que la medina solo puede haber sido obra de un loco. Los pasadizos se enmarañan y solapan en un dédalo inextricable que aturde y hostiga al viandante.
Sin embargo, el caos urbanístico es solo aparente, exterior, y quizás metafórico. Basta con cruzar un umbral para trasladarnos a un orden platónico, una sucesión de estancias en la que cada una es perfectamente simétrica a la anterior.
El contraste encierra un mensaje para quien sepa leerlo, una alegoría de la vida que invita a mirar hacia dentro: el interior, el hogar, la familia, el templo, son reflejos de un perfecto equilibrio espiritual, una relación armónica entre el hombre y su ámbito. Lo exterior, lo mundano solo entraña mentiras y equívocos, desconocimiento y confusion.
MAL SI LE DAS LA FE FALSA DEL ISLAMLa simetría de la imagen me ha traido a la cabeza esta simetría verbal, palíndromo con tintes de anatema.
Siempre he tenido afición por los palíndromos. Incluso en otro tiempo dediqué a largas horas a componerlos. Fruto de aquellas tardes de trabajo e inspiracion me surgieron algunos palíndromos de absurdo contenido (el as a por ropa sale), y otros de mayor enjundia (será para mal amar a pares), pero todos con la elegancia de quien no escatima el tiempo porque siente que su tiempo es anterior (se van, si, mis naves)