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viernes, 2 de agosto de 2024

Susona

 

 


La Calle Susona se encuentra en pleno barrio de Santa Cruz, lo que era la antigua judería de Sevilla. Detrás el nombre de la calle se desvela una terrible historia real que ocurrió en el siglo XIV.

La antigua judería era asaltada continuamente por los cristianos. Harto de esta situación, Diego Susón, un importante banquero judío , reunió a un grupo de los suyos con el fin de tomar represalias contra los cristianos y asesinarlos en gran número.

La hija del banquero, Susona Ben Susón era una hermosa joven que se veía en secreto con un noble e importante caballero cristiano. Susona, al oír todo lo que habían planeado, acudió a su amado rápidamente para informarle de las intenciones que tenían los judíos.

Los cristianos se anticiparon a la posible rebelión tomando drásticas medidas. El padre de Susona  junto a unos 20 judíos más fueron ahorcados en en la horca de Tablada.

A partir de aquel día, Susona solo recibió desprecios por parte tanto de la comunidad judía como de la Cristian. Arrepentida se marchó a un convento donde permaneció hasta el día de su muerte.

Al morir y abrir su testamento, comprobaron que había dejado dispuesta la siguiente acorrencia: "Y para que sirva de ejemplo a los jóvenes y en testimonio de mi desdicha, mando que cuando haya muerto separen mi cabeza de mi cuerpo y la pongan sujeta en un clavo sobre la puerta de mi casa, y que quede allí para siempre jamás".

Y así estuvo la calavera colgada durante siglos, aunque en algun momento alguien pensó que siempre jamás era demasiado tiempo y la sustituyeron por una baldosa conmemorativa.

 

lunes, 25 de julio de 2011

Callejón de la Inquisición

Junto al Altozano quedan los recuerdos del Castillo de la Inquisición, edificado sobre los restos de una antigua fortaleza árabe, que ocupaba el lugar del actual mercado, junto al río y al puente. Contaba con 26 cárceles secretas, calificadas por el mismísimo Santo Oficio en el S. XVII como "antros de horror, hediondez y soledad".

Aquí la Inquisición puso fin a los focos heréticos del monasterio de San Isidoro y del palacio de doña Isabel de Baena.

En el castillo de Triana fue atormentada María Bohórquez, según Menéndez Pelayo, tierna doncella, de no más de veintiún años.

Fue alli donde murió preso el doctor Constantino Ponce de la Fuente, autor de una heterodoxa Summa de Doctrina Christiana. Capellán y predicador de Carlos V, acompañó en 1548 en su viaje por Flandes a quien luego habría de ser Felipe II. Ya muerto, en 1560 sacan una estatua suya del castillo de Triana para celebrar el auto de fe y, no pudiéndolo quemar en persona, arrojan al fuego sus huesos.

Tal dureza se empleaba en la Inquisición sevillana que incluso el Papa Sixto IV en 1482 dijo sobre ella "Proceden sin observar ningún orden de derecho, encarcelan a muchos injustamente, les someten a duros tormentos, les declaran herejes y expolian sus bienes de los que han matado".

De la presencia en Triana del antiguo tribunal inquisitorial permanece un único testimonio visible: el Callejón de la Inquisición, angosto pasaje que se abre hasta el río desde la calle Castilla, y que aun exhibe su perturbador nombre.


viernes, 22 de julio de 2011

Cristo del Cachorro


En el año 1682 el escultor Antonio Ruiz Gijón trabajaba en el Cristo de la Expiración que le había encargado una Cofradía de Triana, pero no conseguía imprimir al rostro el dramatismo deseado.

En estas tribulaciones andaba cuando casualmente presenció una reyerta en la que fue apuñalado un joven gitano llamado "el Cachorro".

El escultor se acercó al moribundo y copió la expresión de su rostro agonizante. Fue tal el realismo que trasladó a la talla que, cuando la imagen salió en procesión por primera vez, la familia del Cachorro creyó ver resucitado al gitano.

El torero Juan Belmonte, “el pasmo de Triana", era cofrade del Cachorro, y la tarde que se pegó un tiro en su cortijo tenía ya sacada la papeleta para salir de nazareno en Viernes Santo, acompañando a su Cristo agonizante, por cuya boca afirma también el saber popular que de madrugada entran y salen los ratones.

jueves, 21 de julio de 2011

IGLESIA DE SANTA ANA


Data de 1276 y es fruto de una promesa que hiciera Alfonso X. El rey sabio prometió a santa Ana, madre de la Virgen y abuela de Dios, que construiría una iglesia en su advocación si le curaba una enfermedad de los ojos.


En su interior está la pila de los Gitanos, que otorga a los niños bautizados en ella buena voz para el cante flamenco.

También destacable la cerámica funeraria del Negro de Triana, que parece ser la tumba de un esclavo africano asesinado por su amo. Aunque está rodeado de una valla, las cerámicas de este sepulcro renacentista se encuentran muy deterioradas, porque desde muy antiguo se ha mantenido viva la creencia de que las jóvenes que lograban tocar los azulejos con el pie encontraban marido. Y asi es como han conseguido llegar al altar tantas generaciones de sevillanas: dando patadas a la tumba del Negro.



martes, 19 de julio de 2011

Alli ves Sevilla


Dejadme ahora que os cuenta algunas leyendas, de esas que mezclan religión y folklore y que tanto abundan por Sevilla.

En la antigua calle Cristo del Calvario, está situada la iglesia de la Magdalena. Allí, entre otras esculturas memorables, hay una talla del siglo XVI de la Virgen del amparo, labrada por Roque Baduque.

En cierta ocasión, un ladrón robó la corona de esta Virgen, pero se le quedó adherida a la mano, como si la hubiera metido en un balde de loctite, de tal forma que no había manera de despegársela. Hubo de acudir al arzobispo con el propósito de restituirla y manifestar sincero arrepentimiento de sus pecados, y solo entonces pudo separararse de la corona.


domingo, 17 de julio de 2011

palomar en Triana


Ya he regresado de mi divagar por el luminoso sur. Empecé por Sevilla, esencia andaluza “ozú, que caló”. Luego Cadiz, colonial y ultramarina, la tacita de plata. Finalmente Granada, misteriosa y morisca, All ham du lilah.

Pero no adelantemos acontecimientos. En Sevilla, tal y como adelantaba, me hospedé en el exuberante Callejón de las flores, por gentileza de Kepa Izaguirre. En su azotea ha instalado un palomar, desde el que se atisba la pálida silueta de la Giralda y los aureos destellos del rio Guadalquivir. Cuando la calor afloja, subo hasta allí a esbozar este dibujo.


miércoles, 29 de junio de 2011

el sur


El aventurero se va un poco de vacaciones, hacia el sur. Primero Sevilla, donde a buen seguro se ha de alojar en el callejon de las flores de Triana. Despues Cadiz, luego quien sabe.

Esto le obliga a interrumpir la frenética actividad de este blog, durante un par de semanitas, no mas.


Hala pues. Hasta la vista.

viernes, 16 de abril de 2010

CASA DE PILATOS


Según la tradición, el Marques de Tarifa, que tambien ostentaba el pomposo título de adelantado mayor de Andalucía, quedó tan impresionado por su peregrinación a Tierra Santa en 1519 que hizo construir una réplica exacta de la casa del pretor Poncio Pilatos en Jerusalén. Tradición poco probable porque el resultado, esta llamada Casa de Pilatos, es una mezcla de estilos renacentista y mudejar.


En su patio frontal, junto a Jano Bifronte, dos esculturas atribuidas a Fidias: Palas Armada y Palas Pacífica, esta segunda con mejor prensa que la primera.

Alli se han rodado escenas de Lawrence de Arabia, El reino de los cielos, de Ridley scott, de Misión imposible II, y tambien de esta que han rodado hace poco Tom Cruise y Cameron Diaz, que recrea los Sanfermines en Sevilla.

lunes, 12 de abril de 2010

Las movidas de don Fadrique


Esta torre, ahora oculta por los nuevos edificios de Sevilla, es lo unico que queda del palacio que en 1252 construyera el infante Don Fadrique, hijo del rey San Fernando.

Aquí vivió Don Fadrique su apasionado amor con la joven reina Juana de Ponthieu, viuda de su padre. Este romance escandalizó a la sociedad de la época y debió sentar bastante mal en su familia, porque Don fadrique fue asesinado por su propio hermano, Alfonso X, para vengar la afrenta infligida al padre, al santo y al rey, y Doña Juana fue enviada al exilio de muy malas maneras.

lunes, 5 de abril de 2010

Don Miguel de Mañara


Tras unos dias de merecido asueto, retomo el testimonio de mi visita a Sevilla, que seguramente os estará resultando de enorme interés.

Hoy descubro el hospital de la Caridad, una institución de beneficiencia situada junto a la Plaza de la Maestranza. Se fundó en el siglo XV, para enterrar a los ajusticiados y los ahogados en el Guadalquivir, pero conoció su máximo esplendor en el XVII, tras el ingreso en la orden de Don Miguel de Mañara, que fundó la iglesia y un nuevo hospital.

Edificante figura la de don Miguel de Mañara, cuya misteriosa leyenda inspira la de Don Juan Tenorio. El tal Mañara era un joven adinerado que llevaba una vida de crápula. Una noche volviendo de una juerga se encontró con un cortejo fúnebre y preguntó quien era el finado. “Es don Miguel de Mañara”, le respondieron. Parece que encontrarse con su propio funeral le sobrecogió profundamente, porque a partir de esa noche enmendó su vida y la dedicó a socorrer a los necesitados.

lunes, 29 de marzo de 2010

Sierpes

Esta animada arteria peatonal es conocida como la calle Sierpes desde los tiempos de los Reyes Católicos, debido a una leyenda sobre un monstruo devorador de niños que sembró el pánico en Sevilla a finales del siglo XV.

En aquel entonces en esta calle se encontraba la Cárcel Real, cuyo subsuelo era un laberíntico trazado de cloacas romanas o árabes, por las que a veces se fugaban los presos. Fue uno de ellos, el bachiller Melchor de Quintana, el que, en su huida, encontró al carnívoro monstruo, una enorme serpiente de siete metros. Lo mató y en vez de escapar, volvió a la carcel con la piel de la sierpe. En recompensa por su hazaña le concedieron la libertad con visado oficial.

Menos suerte tuvo Cervantes, que pasó una buena temporada en esta misma cárcel y parece que en su celda empezó a escribir El Quijote.

Creo que la calle sierpes fue tambien el primer lugar de Europa donde se cultivó el tomate, en el huerto de un tal Nicolas Monardes.

jueves, 25 de marzo de 2010

El Costurero de la reina

Este edificio fue construido por los Duques de Montpellier para alojar a la Guardia Real. La reina María de las Mercedes, hija de los duques y esposa de Alfonso XII, murió de tuberculosis a los seis meses de casarse, con tan solo 18 años. Durante su enfermedad, “la rosa mas sevillana”, según la copla, pasaba larga horas en este edificio tomando el sol, entretenida en labores de bordado.



-¿Dónde vas Alfonso XII? ¿Dónde vas triste de ti?
-Voy en busca de Mercedes, que hace tiempo no la vi
-Tu Mercedes ya está muerta, muerta está, que yo la vi,
Cuatro duques la llevaban por las calles de Madrid

martes, 23 de marzo de 2010

Maria de Portugal

Como hemos visto, Pedro el Cruel, era un bicho de cuidao y se tenia bien ganado el apelativo, pero es que tenía unos antecedentes de echar a temblar.

Su madre, la Reina María de Portugal, estaba casada con su Alfonso XI. El rey tuvo el poco tacto de llevarse a vivir a palacio a su amante, Doña Leonor de Guzmán, y de tener con ella seis hijos, mientras la reina aguantaba estoica la humillación de convivir con la concubina y su prole. Ahora bien, en cuanto se murió del rey, la reina se plantó en la alcoba de Doña Leonor y la mató a golpes de maza.


Como parece que esto de los mazazos no estaba bien visto en una reina, a su muerte la enterraron en el Convento de san Clemente, en lugar de en la Capilla Real de la Catedral, que es donde le correspondería. Pero para que no cupiese duda de quien había sido la auténtica reina, sobre su tumba ordenó que siempre hubiera un manto de brocado rojo y su corona real.


jueves, 18 de marzo de 2010

La Momia de Maria Coronel


En el convento de santa Inés cada 28 de octubre se puede contemplar el cuerpo incorrupto de su fundadora María Coronel, noble dama del siglo XIV, cuyo padre y marido habían sido asesinados por orden de Pedro I, el cruel. Este lujurioso rey se encaprichó de la joven viuda y la persiguió hasta el convento en el que se había recluido. Para librarse del febril acoso del cruel Pedro, María Coronel corrió a las cocinas y se arrojó sobre el rostro un perolo de aceite hirviendo. Al verla así abrasada, al rey se le pasaron las ganas de retozar y se fue. Las marcas de las quemaduras todavía se pueden apreciar en el cuerpo momificado.

jueves, 11 de marzo de 2010

Justa y Rufina

Según cuentan las hagiografías, las santas Justa y Rufina, patronas de Sevilla, fueron martirizadas por romper el ídolo pagano que los romanos querían que adorasen.

Estas santas eran dos alfareras de Triana, barrio con una antiquisima tradición en la elaboración de cerámicas, debido a los barros que formaban las frecuentes crecidas del Guadalquivir. El monte Testaccio, en Roma, se construyó con restos de vasijas de Triana.


Goya inmortalizó a las santas patronas, iluminadas por un haz de luz celestial y con un león a punto de merendarselas, en un cuadro que se encuentra en la Capilla de los Cálices de la catedral, cuando no está de gira por museos.


lunes, 8 de marzo de 2010

mujeres, kepa y señor japonés

Ahora sí, zorionak a todas las mujeres trabajadoras, y también a las no trabajadoras (si es que las hay) y también a Kepa Izaguirre, que es su cumpleaños.


Kepa, incansable viajero, ha sido varias veces mi anfitrión en Sevilla, en su casa del popular Callejón de las flores, en Triana, que podeis ver en la ilustración.


En esa misma casa vivió hasta 1999 Rejii Nagakawa, historiador y escritor natural de Hiroshima, traductor al japonés de James Joyce, Shakespeare, Emily Bronte y Graham Greene.

Durante la 2ª guerra Mundial, Nagakawa había recibido la orden de lanzar su avión contra las tropas enemigas, pero poco antes de convertirse en kamikaze, el Enola Gay lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima, donde murió la mayor parte de su familia, y Japón se rindió.

Quizas con el orgullo herido del Ronin, Rejii se dedicó a viajar por Rusia, EEUU y Centroamerica, hasta que llegó a Triana. Encontró esta casa desde la que se escucha el murmullo del Guadalquivir y se quedó aquí hasta su muerte.


viernes, 5 de marzo de 2010

tablao


Ahora que se aproxima el Dia de la mujer trabajadora he recordado una canción que escuché un dia en un tablao flamenco muy cosmopolita de Sevilla. El cantaor, de torva mirada y pelo aceitoso, se arrancaba con una soleá que decía tal que asi:


Arricónamela
échamela al ricón
Si es casada la quiero
si es soltera mejor

miércoles, 3 de marzo de 2010

PALACIO DE LAS DUEÑAS

“Mi infancia son recuerdos
de un patio de Sevilla
y un huerto claro
donde madura el limonero”

Regio palacio sevillano, propiedad de la duquesa de Alba. Aquí murió la emperatriz Eugenia de Montijo y aquí nacieron los hermanos Machado, pues su padre era empleado de los duques.

Años mas tarde en su exilio francés, Antonio Machado y su hermano Manuel solo tenían una camisa para los dos. Cuando uno salía a la calle el otro tenía que quedarse en casa esperando, ellos que habían nacido en palacio tan pomposo.


lunes, 1 de marzo de 2010

El Rinconcillo

Pues ahora voy a poner algunas entradas de Sevilla, porque tengo el cuerpo sandunguero y flamencón y porque me viene en gana, aunque fundamentalmente por esto último. Y empiezo por el Rinconcillo.

Fundado en 1670, el RINCONCILLO es el bar mas antiguo de Sevilla. Conserva intacto su sabor añejo y, como no se fian de las calculadoras calculadoras, todavía echan las cuentas con una tiza sobre el mostrador. Todos sus años de larga experiencia quedan patentes en las tapas de bacalao con garbanzos.

sábado, 27 de diciembre de 2008

sic transit gloria mundi

Hay en una iglesia de Sevilla, muy cerca de la plaza de la maestranza (creo que es el hospital de la caridad) un par de aterradores cuadros de Valdes Leal: In icu oculi (en un abrir y cerrar de ojos) y Sic transit gloria mundi (asi se pasa la gloria del mundo), yo diria que del género de las vanitas, de esos que nos recuerdan lo efimero y futil de los placeres terrenales, con mitras de obispo y coronas de monarca apaleadas por el esqueleto implacable y tal.

Estos dias con tanta fiesta y tanta comilona me han evocado esas pinturas, despues de que una gastroenteritis vírica haya burlado las defensas de mi negligente sistema inmunlógico.


amica veritas, sed magis amicus plauto

Hace ya algunos años, paseaba yo por la calle Tarnok de Budapest, con la mirada atenta del viajero, cuando me sobrevino un estremecimiento que en un principio confundí con un retortijón intestinal. Sin embargo, cuando profundicé un poco más en el autodiagnóstico, entendí que en realidad lo que me sobrecogía era la contemplación de tanta belleza, una especia de mal de Sthendal en versión austrohúngara.



En aquel momento pensé que sería muy egoísta reservarme esa experiencia y decidí compartirla con aquellos a los que el destino no les habia deparado la oportunidad de visitar esa ciudad. Pero tambien con los que habían pasado por allí y no habían experimentado esa fruición contemplativa, como vaca sin cencerro, acaso porque la naturaleza les había negado esa sensibilidad exquisita con la que a mi me había dotado tan generosamente.



Llevado por este altruista impulso, me agencié un cuaderno y un rotulador Edding y empecé a esbozar dibujos como un poseso, en el afán de reflejar cuanto encontraba en mi camino y de plasmar mis impresiones de una manera mas o menos perdurable. Así nació el primer ejemplar de los cuadernos de viaje que componen esta colección. A partir de entonces -a la manera de los viajeros clásicos como Delacroix o Víctor Hugo- siempre que me dispongo a emprender un nuevo viaje, reservo en mi maleta un sitio para el cuaderno, entre los gayumbos y el neceser.



Debido a la desmesura de alguna de las opiniones vertidas en estas crónicas, la cautela aconsejaba ocultar mi identidad. Para evitar ser objeto de persecución política, decidí ampararme en el anonimato, inventando un alter ego al que llamé el aventurero. Aun así, mis detractores opinan que tal grandilocuencia no era sino una excusa que para poder hablar de mi mismo en tercera persona, como Julio Cesar o el Papa.



Nadie espere encontrar en estas páginas una guía de viaje, ni un exhaustivo glosario de monumentos. Ni una descripción fiel de los lugares visitados, ni una reflexión sensata sobre los usos y costumbres. Tan solo un inconexo puñado de dibujos, acompañados por el relato de anécdotas carentes de interés y algunos datos totalmente prescindibles e inexactos. Esa es otra: Ni siquiera puedo garantizar la fiabilidad de los textos. A menudo son cosas que he oído o leído aquí y allá, cuando no son directamente inventadas, fruto de una trasnochada imaginación, como muy bien han señalado algunos de mis detractores.



En la última secuencia de la película de Jonh Ford “El hombre que mató a Liberty Balance”, James Stewart le reprocha a un periodista la falta de rigor en algunas informaciones publicadas. El periodista se defiende: “Mira, James Stewart, en el oeste cuando la leyenda mola mas que la realidad imprimimos la leyenda”.



Con similar menosprecio a la verdad, yo, que solo pretendo evidenciar la paradoja del alma humana, escribo desde una ignorancia que haría avergonzarse, no ya a cualquier historiador aficionado, sino a cualquier persona de bien.



Vayan pues mis excusas para todos aquellos a quienes no correspondo con la veracidad que se merecen. En cualquier caso, espero que quienes recalen por estas páginas encuentren aquí motivo de solaz y esparcimiento, ya que otra cosa no pretendo.



Ahora, merced al avance de las nuevas tecnologías y para estupor de mis dichosos detractores, estos cuadernos pueden ser consultados en la red y quedan al alcance tanto de los curiosos como de los estudiosos de esta basta y vasta obra.

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