
Sukhothai es hoy en día un pequeño pueblo del centro de Tailandia con unos 40 mil habitantes, pero hubo una época, hace unos 800 años, en la que Sukhothai fue la capital del gran imperio de Siam. El Reino de Sukhothai existió de 1238 hasta el 1438 d.C., cuando fue absorbido por el de Ayuthaya, el otro gran reino tailandés.
Así pues el Reino de Sukhothai fue el primer gran reino de lo que se conoce hoy como Tailandia. Entre los reyes que gobernaron el imperio de Sukhothai destaca el tercero, como el sol entre los astros menores, el Rey Ramkamhaeng. Fue el creador del alfabeto tailandés que ha pervivido hasta nuestros dias, proclamó leyes civiles, estableció relaciones diplomaticas con China y los reinos vecinos, y estableció el budismo theravada como la religión del reino.
Se dice que Ramkhamhaeng fue un gran líder, sabio y benevolo, generoso mecenas, y diplomático sagaz. No obstante, no hemos de olvidar que practicamente todo lo que sabemos de él viene de una inscripción en piedra que él mismo mandó esculpir. Y a lo mejor era mas dado a tallar en la piedra sus virtudes que sus defectos, que alguno ya tendria.
En el conjunto de Wat Pro hay una gran estupa dorada.
Al parecer, en su interior se conserva
un pelo de Buda. Y si acaso considerais que es una reliquia de escasa enjundia, debo recordaros que Buda no se hizo famoso precisamente por su exuberancia capilar, que era mas calvo que Koyak.
El
rio Chao Phraya fluye desde la región montañosa del norte del país hasta el
golfo de Tailandia, con tal puntería, que pasa por el centro de Bangkok
dividiendolo en dos. A pesar de ser la gran arteria de la ciudad es apenas
visible desde tierra. No hay ningún paseo que discurra por la orilla, las
ribertas están ocupadas por edificios construidos sobre el cauce y los puentes
son escasos y distantes. Un dia me asomé
a uno de los embarcaderos a ver el lento discurrir de las aguas, y reparé en
otro embarcadero que habia unos metros mas alla, y decidí acercarme porque
tenia un bar terraza colgando sobre el rio. Bueno, pues para llegar, tuve que retroceder hacia
el centro de la ciudad y coger un callejón escondido mucho mas alla y tarde casi media hora en acceder a al dichoso
bar. Que todo hay que decirlo, era muy agradable.
Por
eso lo mejor para conocer el rio y disfrutar de las vistas privilegiadas que
depara, es coger un barco, a elegir entre la variada oferta de trasporte
fluvial que se oferta, desde humildes juncos a hasta embarcaciones de lujo para
turistas con posibles.
La casa de Jim
Thompson fue la residencia oficial del americano más famoso de Tailandia,
y la sede de su emporio de exportación de seda. Hoy es uno de los museos mas
visitados de Bangkok
Jim Thompson nació en 1906 en Delaware. Tras licenciarse
como arquitecto, se alistó en el servicio de inteligencia del ejercito estadounidense durante la segunda
Guerra Mundial. Fue requerido para colaborar en la operación de la liberación de Tailandia, pero cuando
llegó ya se habia acabado la guerra.
Aprovechando que ya había hecho el viaje, decidió
establecerse allí. Su visión emprendedora le llevó a crear una empresa para comercializar seda
tailandesa. Pronto sus exquisitos tejidos consiguieron renombre mundial.
En marzo de
1967, durante un viaje por Malasia, Jim
Thompson desapareció en extrañas circunstancias, y nunca volvió a
saberse nada de el. Hay quien dice que
fue asesinado por las mafias locales, otros dicen que se lo comió un tigre
devora hombres. No falta quien asegura haberlo visto huyendo en un helicóptero.
Hay también rumores que apuntan a posibles lazos con el Triángulo del Oro y los
Señores de la droga birmanos. Para aumentar el misterio, su hermana fue
asesinada un año mas tarde en Nueva York.
La casa de Jim Thompson se conserva tal como la dejó. El complejo está compuesto por seis casas tradicionales de mas de dos
siglos de antigüedad, llevadas desde
otras provincias de Tailandia. Transportarlas no fue ningún problema ya
que antiguamente construían las casas sin clavos para poder desarmarlas con
facilidad.
Muy respetuoso con
las costumbres tailandesas, Thompson construyó su casa sobre pilares elevados para evitar las inundaciones. Utilizó
como protección la tradicional pintura
roja y las tejas fueron cocidas en Ayudhaya según métodos ancestrales. Incluso
consultó con los chamanes la fecha propicia para trasladarse a la vivienda.
En
zonas de playa como Phuket o Pattaya o en locales nocturnos de Bangkok es frecuente encontar extranjeros varones, europeos o americanos, entrados en años,
acompañados de chicas tailandesas jóvenes y bonitas y vestidas con muy poca
ropa, debido al calor.
Me
enternece ver a estas parejas, tan bien avenidas, a pesar de la diferencia de
edad y de cultura. Pienso que quizas ella sea
la nieta, nacida de un matrimonio interracial, que cuida con entrega y
abnegación del abuelo enfermo, ayudándole a encarar el postoperatorio para laringetomizados.
O
quizás sean una pareja como tantas otras ¿Por qué no? donde el amor
desinteresado ha surgido, en el otoño de la vida de uno y en la primavera de la
otra, venciendo todas las adversidades que imponen las costumbres rancias y los convencionalismos caducos.
Resulta
conmovedor comprobar, en rincones tan remotos del planeta, como triunfa el amor verdadero, alzandose entre las brasas de una pasión contracorriente, superando las barreras de la edad, la
raza y la religión.
La
mejor manera de desplazarse por Bangkok
es el tuc-tuc, una especie de isocarro o motocicleta con 3 ruedas, adaptada para llevar pasajeros, y bastante destartalada casi siempre.
Viajar
en tuc-tuc suele ser una aventura trepidante, no apta para abuelas del IMSERSO ni para pusilánimes:
los conductores van como locos, se cuelan entre los coches, salvan los atascos haciendo temerarios
adelantamientos, y parece que van a volcar en cada curva.
A menudo lucen una decoración colorista y extravagante, mezclando a Buda con el pato
Donald.
Y
encima son baratos, aunque conviene siempre negociar el precio de antemano, y asegurarse de que no te van a llevar a visitar la tienda de algun primo suyo que casualmente pilla de camino.
Llegamos en epoca de monzones. El calor era húmedo y pegajoso. Afortunadamente cada dia, en las primeras horas de la tarde, caia una tormenta que limpiaba el ambiente y dejaba en el aire ese olor a tierra mojada, que parecía venir directamente de los recuerdos de la infancia. Durante esos ratos de lluvia tropical, Bangkok se paralizaba y todo alquiria un tono irreal y deslavazado
Muy cerca del Buda esmeralda se encuentra
el Wat Pho, templo especialmente conocido por albergar en su interior al gran
Buda Reclinado que, con sus 46 metros de largo y 15 metros de altura, es la
estatua de Buda más grande de Tailandia.
Toda la estatua está recubierta de pan
de oro.El Buda Tumbado ocupa por completo el templo que lo aloja y su cogote roza el artesonado del techo. Apenas queda un poco de espacio para los pasillos que lo rodean.
La planta del pie, de 4 metros y medio de anchura, tiene tallados en nácar los 108 signos que permiten reconocer a un Buda según lo ves venir.
Los mochileros que buscan alojamiento económico en
la capital de Tailandia, suelen ir a
Khao porque allí se ofertan todo tipo de habitaciones, desde hostales muy básicos
hasta hoteles de 3 estrellas. Además al estar situado en la zona antigua de
Bangkok, Khao San es ideal para visitar el Gran Palacio y los principales templos
de la ciudad.
Hace 30 años Khao San Road era una calle en la que se comerciaba
con arroz (khao significa
arroz en tailandés). Hasta que alguien abrió un hostal en el que se ofrecía
alojamiento barato y ahí empezó la historia. Hoy en día, Khao San Road
es uno de los reductos de mochileros mas conocidos de Asia.
Ademas de pensiones también hay infinidad de tiendas
de ropa y souvenris, centros de masaje, restaurantes, clubes y puestos ambulantes
de comida y sobre todo, muchos bares,
donde viajeros de todo el mundo se embotijan a base de Shingas.
Hay incluso un garito donde te falsifican cualquier documentación
que les pidas, desde un pasaporte a un título univeristario, justo al lado de
una comisaria de la policia turística.
El Buda esmeralda de Wat Phra Kaeo es
la imagen mas venerada de Tailandia. Existen múltiples leyendas sobre su
origen, algunas lo sitúan en India,
otras en Sri Lanka.
Lo que parece claro es que ha sido un
Buda muy viajero, por los numerosos traslados que ha sufrido,
incluyendo algunas desapariciones.
Se le ha situado en Patna
(India), Birmania,
Camboya,
Ayutthaya,
Kamphaeng Phet
(Tailandia), Laos
y Chiang Rai,
donde fue escondida por el gobernador de la ciudad.
En aquel tiempo nadie conocía su
paradero hasta que en 1434, cayó un rayo
sobre una humilde estatua de estuco que yacia olvidada en algún rincón de un templo y el
impacto eléctrico agrietó la figura. Bajo
el revestimiento de yeso, los monjes descubrieron que la estatua era una perfecta representación
de Buda, tallada en una unica y sólida pieza
de jade.
Al enterarse del descubrimiento el rey de Chiang Mai, envió a una comitiva a
buscarla, pero el elefante que trasportaba al buda se negó a abandonar el
templo, y tomándolo como un augurio, lo devolvieron a su templo.
Aproximadamente el 95% de la población Thai es budista, y
la corriente predominante es el budismo Theravada, que literalmente significa “la enseñanza de los
ancianos”, una de las escuelas más antiguas del budismo.
El lema que
resume su enseñanza es “Sanuk, Sabai y
Saduak” cuya traducción aproximada vendría a ser ”sé feliz, permanece sereno, conténtate con
aquello que la vida te ofrece”.
La cabeza de la jerarquía budista, es el rey o, un
miembro de la familia real. Este dato puede explicar en parte el culto omnipresente
y reverencial que profesan a sus monarcas.
Las ciudades y sobre todo Bangkok están
plagadas de estatuas y fotos de toda la
familia real, rodeados de flores y ofrendas variopintas.
Por ejemplo, en el cine
antes de la película siempre proyectan una
imágenes de los reyes y todo el mundo se pone en pie y guarda un silencio
ceremonial. Y si no lo haces, como
minimo te vas a encontrar con miradas de
desaprobación. Con los reyes bromitas las justas.
El nombre
ceremonial transcrito completo de Bangkok es Krungthepmahanakhon
Amonrattanakosin Mahintharayutthaya Mahadilokphop Noppharatratchathaniburirom
Udomratchaniwetmahasathan Amonphimanawatansathit Sakkathattiyawitsanukamprasit,
que significa ‘Ciudad de ángeles, la gran ciudad, la ciudad de joya eterna, la
ciudad impenetrable del dios Indra, la magnífica capital del mundo dotada con
nueve gemas preciosas, la ciudad feliz, que abunda en un colosal Palacio Real
que se asemeja al domicilio divino donde reinan los dioses reencarnados, una
ciudad brindada por Indra y construida por Vishnukam’.
Pero es un poco incomodo soltar esa parrafada cada vez que te refieres a tu ciudad, asi que para facilitar la comunicación, los habitantes del lugar la llaman solo Krung Thep Maha
Nakhon
amica veritas, sed magis amicus plauto
Hace ya algunos años, paseaba yo por la calle Tarnok de Budapest, con la mirada atenta del viajero, cuando me sobrevino un estremecimiento que en un principio confundí con un retortijón intestinal. Sin embargo, cuando profundicé un poco más en el autodiagnóstico, entendí que en realidad lo que me sobrecogía era la contemplación de tanta belleza, una especia de mal de Sthendal en versión austrohúngara.
En aquel momento pensé que sería muy egoísta reservarme esa experiencia y decidí compartirla con aquellos a los que el destino no les habia deparado la oportunidad de visitar esa ciudad. Pero tambien con los que habían pasado por allí y no habían experimentado esa fruición contemplativa, como vaca sin cencerro, acaso porque la naturaleza les había negado esa sensibilidad exquisita con la que a mi me había dotado tan generosamente.
Llevado por este altruista impulso, me agencié un cuaderno y un rotulador Edding y empecé a esbozar dibujos como un poseso, en el afán de reflejar cuanto encontraba en mi camino y de plasmar mis impresiones de una manera mas o menos perdurable. Así nació el primer ejemplar de los cuadernos de viaje que componen esta colección. A partir de entonces -a la manera de los viajeros clásicos como Delacroix o Víctor Hugo- siempre que me dispongo a emprender un nuevo viaje, reservo en mi maleta un sitio para el cuaderno, entre los gayumbos y el neceser.
Debido a la desmesura de alguna de las opiniones vertidas en estas crónicas, la cautela aconsejaba ocultar mi identidad. Para evitar ser objeto de persecución política, decidí ampararme en el anonimato, inventando un alter ego al que llamé el aventurero. Aun así, mis detractores opinan que tal grandilocuencia no era sino una excusa que para poder hablar de mi mismo en tercera persona, como Julio Cesar o el Papa.
Nadie espere encontrar en estas páginas una guía de viaje, ni un exhaustivo glosario de monumentos. Ni una descripción fiel de los lugares visitados, ni una reflexión sensata sobre los usos y costumbres. Tan solo un inconexo puñado de dibujos, acompañados por el relato de anécdotas carentes de interés y algunos datos totalmente prescindibles e inexactos. Esa es otra: Ni siquiera puedo garantizar la fiabilidad de los textos. A menudo son cosas que he oído o leído aquí y allá, cuando no son directamente inventadas, fruto de una trasnochada imaginación, como muy bien han señalado algunos de mis detractores.
En la última secuencia de la película de Jonh Ford “El hombre que mató a Liberty Balance”, James Stewart le reprocha a un periodista la falta de rigor en algunas informaciones publicadas. El periodista se defiende: “Mira, James Stewart, en el oeste cuando la leyenda mola mas que la realidad imprimimos la leyenda”.
Con similar menosprecio a la verdad, yo, que solo pretendo evidenciar la paradoja del alma humana, escribo desde una ignorancia que haría avergonzarse, no ya a cualquier historiador aficionado, sino a cualquier persona de bien.
Vayan pues mis excusas para todos aquellos a quienes no correspondo con la veracidad que se merecen. En cualquier caso, espero que quienes recalen por estas páginas encuentren aquí motivo de solaz y esparcimiento, ya que otra cosa no pretendo.
Ahora, merced al avance de las nuevas tecnologías y para estupor de mis dichosos detractores, estos cuadernos pueden ser consultados en la red y quedan al alcance tanto de los curiosos como de los estudiosos de esta basta y vasta obra.